Los mismos o muy parecidos


volvemos a cometer
los mismos errores
cada vez
con menos convicción
pero cada vez
con más frecuencia

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El apocalipsis, aproximadamente

Iba a decir que iba la otra tarde tranquilamente caminando por la calle, pero ni iba tranquilamente ni iba caminando. Iba con prisas y levemente alterado. Esto es Madrid. Sin embargo, pude ver de refilón esta pintada que, creo, lo resume todo bastante bien. Este tiempo que nos ha tocado vivir, digo. (Aunque siendo tan breve, no puede llevar más faltas de ortografía). Pero me gustó.


Después, al llegar a casa, me puse a hojear un poco la Biblia. Encontré esto, en el Libro del Apocalipsis, capítulo 18, versículo 2:
“Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible”
.

(En los lejanísimos años en los que iba a la iglesia, nunca en las lecturas -siempre los evangelistas, los profetas, las epístolas a los Corintios, a los Tesalonicenses… incluso el Libro de Job-, nunca, que yo recuerde, leían nada del Libro del Apocalipsis. Y deberían hacerlo. Tal vez tuvieran más feligreses)

Poemas como bombas

No sé qué jerarca nazi decía que cuando oía la palabra cultura sacaba su pistola. Ahora cuando llega un poema, desalojan y llaman a los artificieros para desactivarlo. No vaya a estallar.

Esto ocurrió ayer en Badajoz. Lo cuenta el diario Hoy:


Como la redactora se pone al contarlo un poco chafardera, hemos preferido entresacar aquí los párrafos más legibles para que nos podamos enterar de lo que pasó:

Finalizaba la jornada matinal en el Diputación Provincial cuando el servicio de seguridad pasó por el escáner un paquete dirigido al Departamento de Publicaciones. Dentro observaron cables y componentes electrónicos y saltaron las alarmas. El envoltorio no tenía remitente por lo que decidieron seguir el protocolo de seguridad y avisar a la Policía Nacional.

Me encanta el inicio de este párrafo: “Finalizaba la jornada matinal en la Diputación Provincial…” Da paz, tranquilidad. Uno añora, como si las hubiera vivido, esas tranquilas mañanas en la Diputación, el tibio sol de septiembre colándose por la ventana. Pero a lo que vamos:

Rápidamente efectivos de este cuerpo de seguridad, junto con miembros de la Policía Local, desalojaron los edificios cercanos, acordonaron la zona y movilizaron una ambulancia por si había peligro real. Poco después llegaron los expertos del grupo Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos (Tedax) acompañados de perros para analizar el paquete e investigar si había explosivos en la zona.
A las cinco y media, cuando la expectación era máxima, los coches policiales y la ambulancia abandonaron la zona y los vecinos volvieron a sus casas y trabajos algo desconcertados.

Policía Local, Policía Nacional, Tedax, ambulancias, perros olfateadores, curiosos arremolinándose tras el cordón de seguridad… Nunca un poema creó tanta alarma y expectación. Y todo sin haberlo ni siquiera leído. Pero, ¿qué es lo que pasaba realmente?:

Estaban sorprendidos por la situación, pero la explicación final fue aún más impactante. El paquete que desató la alerta era un trabajo que se presentaba al Concurso de Poesía Experimental convocado por la institución provincial.

Ahora ya se explica todo. Si la poesía siempre es sospechosa, con la experimental es lógico que den ganas de sacar la pistola.

Salía apenas


La foto, como el fotógrafo, no es gran cosa. Pero el momento en que fue tomada sí fue gran cosa. Un simple amanecer en el campo. El sol por fin se encarama por encima de la lengua de sierra que se tiende por el este. La hora violeta acaba de desvanecerse.

La hora violeta dura apenas un instante. La hora violeta es ese momento de silencio extraño en el que los animales de la noche desaparecen en sus guaridas, nidos y escondrijos, mientras que los animales del día aún no han salido de los suyos. Parece que no hay nada ni nadie. Detienes la respiración. Es como si el corazón del campo dejara, en ese mínimo fragmento de tiempo, de latir.

Pero no deja de ser un espejismo prácticamente inapreciable. Cuando quieres darte cuenta, ya se ha desvanecido. La maquinaría del día inicia sin pereza sus maniobras cotidianas. Todo respira ya y se mueve de nuevo.

Me he acordado de esta foto ahora que estoy leyendo, muy por encima, saltando las páginas, el Romancero (ya sé que suena raro y que no se lleva y que debería estar leyendo otras cosas, o mejor, no leyendo -¡y mucho menos el Romancero!-). Uno de ellos empieza así:

El alba salía apenas
a dar luz al campo amigo…

No se puede expresar mejor con menos palabras. A ver si aprendo.

Pájaros en comisaría

Mi amor por la prensa regional es proporcional al odio creciente que siento por la prensa nacional, preocupada solamente por las cosas importantes, por las cosas que ellos creen que son importantes.

El pasado día 19 apareció esta breve noticia en El Periódico de Extremadura:


La policía local decomisa jilgueros en el mercadillo

19/09/2011
Unos 75 jilgueros metidos en dos jaulas permanecían ayer en las dependencias de la Policía Local de Badajoz después de que quien pretendía vender los pájaros en el mercadillo dejase abandonadas las aves cuando se percató de la presencia de los agentes. La Policía Local estaba pendiente de contactar con el servicio de gestión cinegética y piscícola de la Junta para la puesta en libertad de los jilgueros.

La imagen no deja de ser curiosa. Doblemente enjaulados -no les sería suficiente escapar, tendrían que volver a hacerlo- los pobres pájaros que, sin embargo, no dejarían de cantar. Amenizando y poniendo de los nervios con sus confusos trinos a los agentes de las dependencias donde los jilgueros permanecían -¿detenidos?, ¿depositados?- retenidos.

Ante tal algarabía es más que probable que algunos de los familiares de los pájaros -esposas, hijos, hermanos, padres- acudieran a visitarlos, a darles ánimo, posados en los quicios de las ventanas o desde las ramas del árbol más cercano.

Aunque también puedo imaginar el susto que debieron pasar al ver que quienes los iban a rescatar eran miembros del Servicio de Gestión Cinegética y Piscícola. Lo de Piscícola no les sonaba de nada, pero lo de Cinegética les sonaba aún peor. Según dice la RAE: 1. adj. Perteneciente o relativo a la cinegética. 2. f. Arte de la caza. De la caza ha dicho. Glups.

Espero que en estos momentos vuelen ya libres de jaulas, de dependencias policiales y de servicios cinegéticos.

España


Abridor en forma de bailaora -brazos en alto, cintura estrecha, vestido rojo de lunares blancos, taconeando amenazante- para abrir botellines bien fríos. (Con la cabeza, por supuesto)