October song

Vino finalmente a morir el mismo día que lo hacía Steve Jobs, y como a todos los medios de comunicación les dio por entonar un unánime, extensísimo y tecnológico lamento por su desaparición -se erigieron incluso improvisados altarcitos en numerosos lugares en los que, rodeadas de flores y manzanas, temblaban velas virtuales en la pantalla de las tabletas- apenas quedó espacio para las breves necrológicas por Bert Jansch.

Murió este músico escocés, del que dice Neil Young que fue para la guitarra acústica lo mismo que Jimmy Hendrix para la guitarra eléctrica, el pasado cinco de octubre. Alguno de los discos más intensos y balsámicos que he escuchado nunca los grabó este prodigioso guitarrista de adusta y, a veces, inarmónica voz allá por los años sesenta. Si tengo que elegir entre los cuatro o cinco músicos que más me han llegado a lo largo de mi vida de oyente tumbado en el sofá, casi siempre está Bert Jansch entre ellos.

Al poco tiempo de iniciar su carrera, alcanzó su momento de gloria al fundar y formar parte de Pentangle. La música folk sale de su reducto, se renueva y llega a un público masivo. Pero es que aquí se juntaron cinco talentos superlativos: Jacqui McShee, de prístina (nunca pensé que fuera alguna vez a utilizar este adjetivo) voz; John Renbourn, exquisito guitarrista de influencias y querencias renacentistas y cultas; nuestro Bert Jansch, con una mayor tendencia al blues y al humo de los pubs; y una precisa y delicada base rítmica, de origen jazzístico, formada por el contrabajo de Danny Thompson y la batería de Terry Cox.

El prodigio duró hasta 1973, año en el que se separó la formación original. Luego siguió cada uno su camino. Incluso volvió a reinventarse Pentangle con variables formaciones y sucesivas entradas y salidas. Bert Jansch, hasta hace bien poco, no dejó de grabar y de actuar.

Llevo desde el pasado día cinco, casi todo el mes de octubre, recuperando sus viejos discos. Cada vez me parecen mejores. Y ahora encuentro en sus canciones, no solo belleza y tranquilidad, sino incluso propiedades terapéuticas, casi sanadoras.

Aunque es tarde para necrológicas, al menos no ha terminado este mes, y traigo aquí una canción, esta canción de octubre.

Cuando nos dejan tipos como Bert Jansch, el mundo se convierte en un lugar más inhóspito.

I’ll sing you this October Song
There is no song before it
The words and tune are none of my own
For my joys and sorrows bore it
Beside the sea the brambly briars
In the still of evening
Birds fly out behind the sun
And with them I’ll be leaving…

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