Sweet Emma

Tenía tanto miedo y estaba tan nerviosa que cogió lo primero que encontró -un sombrero que no era un sombrero, apenas una gorra de fieltro roja, de un rojo demasiado intenso- y se lo encasquetó de manera excesiva, como si le protegiera.

Esa noche era su primera noche como pianista y cantante en una orquesta de jazz. Todos los músicos eran hombres y mayores que ella. En el local había tanto humo que parecía que había fuego en la cocina. La gente hacía mucho ruido, estaba levemente excitada. Atacó la orquesta la primera pieza y la música la hizo elevarse, sentirse como transportada no sabía muy bien adonde. Daba igual. Estamos en Nueva Orleans, 1923.

Sweet Emma Barrett había nacido el 25 de marzo de 1897, en la misma ciudad de Nueva Orleans. Era menuda, valiente y tenía un encanto especial. Aprendió ella sola a tocar el piano y su estilo, extraño y alegre, la acompañó toda su vida. Después de esa noche de 1923 estuvo tocando con esos chicos -la Original Tuxedo Orchestra– hasta 1936.

En 1947 volvió a tocar en público al aceptar un trabajo estable en un club local, el Happy Landing. Como tantos y tantos músicos de jazz y de blues, olvidados, ninguneados, arrinconados en pequeños garitos en los que el público apenas les prestaba atención. Iban a beber y a divertirse sin más.


Hasta que llegaron los eruditos, los estudiosos, los universitarios fascinados por esa música profunda y sencilla a la que casi nadie prestaba atención. Y como modernos arqueólogos, se dedicaron a recuperarla. De esta manera, gracias a la serie New Orleans: The Living Legends de Riverside Records, Sweet Emma hizo su debut discográfico a los 64 años, en 1961.

A partir de la década de los 60 su suerte -un poco tarde- cambió. Llegó incluso a convertirse en una figura icónica al frente de la Preservation Hall Jazz Band. Con esta banda giró por todo el mundo y llegó a ser hasta conocida en los exclusivos círculos del jazz.

Además de por su voz peculiar, por su personal manera de tocar el piano y por su inseparable gorro rojo, Sweet Emma era conocida con el sobrenombre de Bell Gal, la chica de la campana, por  las campanillas o cascabeles que llevaba en una liga de su pierna derecha y que agitaba al llevar el ritmo de la música.

Irónicamente, Sweet Emma Barrett, que toda su vida se caracterizó por tocar y cantar de una manera especialmente ágil y rápida, cuando alcanzó cierta fama, en 1967, sufrió un derrame cerebral que le paralizó el lado izquierdo. Pero ella siguió tocando y cantando -la acercaban hasta el piano en una silla de ruedas, tocaba con una sola mano y las campanillas seguían tintineando atadas a su pierna derecha. Sonaba, aún así, llena de vida.

En este video la vemos ya muy mayor -aunque antes del derrame- mirando a la cámara, obediente, como le habían dicho. Nos mira y nos canta una bonita canción: I Ain’t Gonna Give Nobody None Of My Jellyroll.

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2 comentarios sobre “Sweet Emma

    1. Gracias.
      Apenas la conozco y apenas hay información de ella. Pero encontré este video y me gustó tanto que la he traído aquí, a este blog. Que como comprobarás, sigue sin tener pies ni cabeza. Definitiva y afortunadamente.

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