La lava conserva

A primeras horas de la mañana del 24 de agosto del año 79 d.C. el cielo se oscureció sobre la bahía de Nápoles. Había ceniza en el aire y la tierra comenzó a temblar. El Vesubio, desatado, rugió durante dos días vomitando ríos de lava y densas nubes de cenizas.

Herculano quedó enterrada bajo la lava y Pompeya también sucumbió bajo un inclemente diluvio de piedras, cenizas y gases mortíferos. La mayoría de sus habitantes murió. Aún hoy se pueden ver los cadáveres petrificados, algunos de ellos reunidos en un abrazo final.

Pompeya dejó de existir como ciudad y se convirtió en el sueño hecho realidad para cualquier arqueólogo. Casi todo quedó como era. La destrucción aquí supera cualquier reconstrucción. Llegas a Pompeya y llegas a una ciudad romana del siglo I. Viajas unos cuantos kilómetros y dos mil años.

Descubres cómo vivían entonces, paseas por sus calles… Y asombra la enorme cantidad de graffiti garabateados en las paredes. Hay conservados más de 10.000. Unos, escritos por uno cualquiera que pasaba por allí, aburrido, ocioso; otros, por particulares que quieren vender algo; y otros más, oficiales, publicitarios o electorales. Un poco como ahora.


Los que más me gustan son los que escribieron espontáneamente, sin estilo ni cuidado alguno, sin ninguna voluntad de permanencia. Quedan así, sin más, la manera de ver la vida y las preocupaciones diarias, lo que pensaba un panadero, un enamorado, un tabernero, un soldado, un viajero, el cliente del lupanar…

Cada graffiti da vida de nuevo a la ciudad y sus habitantes. A menudo, su obscenidad nos la acerca. Encima del fogón de un panadero y sobre el dibujo de un falo aparece escrito lo siguiente:

Aquí tiene su morada la felicidad.

Algunos otros apuntan indudables dotes poéticas, como en estos dísticos:

Reúnanse aquí todos los enamorados.
Quiero romperle las costillas a Venus
a bastonazos y dejarle la espalda baldada.
Si ella puede atravesar mi tierno corazón,
¿por qué no iba yo a poderle romper la cabeza de un garrotazo?


Junto a una pintura de dos gladiadores luchando, alguien, probablemente su autor, escribió  esta leyenda:

Que Venus Pompeyana haga caer su cólera sobre el que estropee este dibujo.

Como ocurre hoy en nuestras ciudades, también entonces se llenaban las paredes de anuncios de alquiler:

En las posesiones de Julia Espuria, hija de Félix, se alquilan un baño muy cómodo y bien equipado para gente distinguida, tiendas con sus habitaciones y comedores (en el primer piso) desde el 13 de agosto hasta el 13 de agosto dentro de seis años, durante cinco años completos. Si a alguien le interesa, póngase en contacto con nosotros.

Más entretenidos y útiles, aunque algo reiterativos, son los anuncios de prostitución:

Éutique, griega. Dos ases. De complacientes maneras.

Felícula, esclava de buena crianza. Dos ases.

Pítane saluda a sus parroquianos. Su precio son tres ases de bronce.

Lais la chupa por dos ases.

También hay graffitis en los que se envía un saludo o expresa un deseo, si bien a menudo resultan algo procaces y explícitos:

Eulalo, adiós, que te vaya bien con Vera, tu mujer, y jódela bien.

Satir, no te dediques a lamer el coño fuera de casa. Hazlo dentro.

En la habitación de un prostíbulo aún se conserva este graffiti que parodia la célebre frase de César:

Nada más llegar aquí, jodí y me volví a casa.

También en aquella época los insultos eran bastante habituales:

Cosmo, hijo de Equicio, gran invertido y mamón, es un perniabierto.

Había, como hoy, sufridos ciudadanos hartos de que la gente hiciera sus necesidades a la misma puerta de su casa. En las termas de Tito aparece esto escrito:

Quien meare o cagare aquí tenga encolerizados contra él a los doce dioses, a Diana y a Júpiter Óptimo Máximo.

Porque es que a veces llegan a extremos bastantes indecorosos y ofensivos, no respetando nada:

Amigo, te ruegan mis huesos que no mees aquí junto a este túmulo,
y si quieres ser más respetuoso con él, no cagues.
Ves aquí el sepulcro de Úrtica. ¡Fuera, cagador!
¿Te crees tú que podrías enseñar el trasero aquí impunemente?

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2 comentarios sobre “La lava conserva

  1. ¿Es cierto? Todavía dudo si es verdad o fantasía…. Si es así, verdad…. Me sorprende gratamente, pues nunca había oído hablar de esta pompeya humana, a pie de calle, gracias por esta informacio, refuerza mi teoría de que la historia no es cíclica, solo esta marcada por parámetros matemáticos circulares…..esos comentarios sino datas la fecha corresponderían a cualquier época.

    1. El tiempo más que cíclico creo que es casi estático. Hemos viajado a la luna, hacemos fotos con un teléfono, los dentistas ya no hacen daño y hay unas máquinas que nos dicen por dónde tiene que ir el coche, pero la verdad es que no hemos cambiado tanto. Nos siguen preocupando e interesando las mismas cosas que a unos individuos que vivieron hace dos mil años. Las mismas.
      (Ah, todo es cierto. Los he sacado de un librito de la editorial Gredos, de su Biblioteca Clásica, que contiene, además de una selección de estos Grafitos Amatorios Pompeyanos, otras obras de temática, digamos, genital)

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