Barcos

Uno
Merece la pena tragarse las toneladas de bazofia que nos endilgan a diario los periódicos si, de vez en cuando, encontramos historias como ésta:

Un pesquero japonés víctima del ‘tsunami’
aparece en Canadá un año después

Un barco de pesca japonés arrastrado por el ‘tsunami’ de marzo de 2011 ha sido avistado flotando a la deriva cerca de la costa oeste de Canadá (…)
El pesquero fue visto por primera vez por una patrulla aérea militar canadiense y se ha determinado que ha estado a la deriva sin nadie al mando desde el devastador terremoto y posterior ‘tsunami’ ocurridos en Japón el 11 de marzo del año pasado.

No explican si cuando se desató la gran ola estaba el barco en el mar con su tripulación o atracado acaso en algún puerto. La cuestión es que, expulsada o ausente aquella, inició un largo viaje a través del Pacífico.

Ha estado un año a la deriva. Sin que nadie le marcara el rumbo. Tan ricamente.

Dos
Aunque no tiene mucho que ver (o sí) me he acordado de Joseph Conrad, de El corazón de las tinieblas, de La línea de sombra. Pocas novelas tan intensas, angustiosas y excepcionales como esas dos, se han escrito nunca. Muy pocas. He vuelto a hojear La línea de sombra después de leer la noticia del pesquero japonés y me ha apetecido copiar un párrafo:

El timón continuaba solo; una inmovilidad absoluta reinaba en todas partes. Si el cielo se había ennegrecido, el mar parecía haberse vuelto sólido. Era inútil mirar a los lados, esperar una señal, tratar de prever la proximidad del momento. Cuando éste llegara, las tinieblas absorberían silenciosamente la débil claridad que caía de las estrellas sobre el navío, y sobrevendría el fin de todo, sin un suspiro, sin un movimiento, sin un murmullo, y todos nuestros corazones se detendrían como relojes a los que se les terminara la cuerda.

Tres
Con una mano de pintura y algunos pequeños arreglos creo que podría volver a faenar. Se le va a hacer raro tener a un tipo manejando el timón.

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4 comentarios sobre “Barcos

    1. Bueno, pero ¿qué está pasando? ¿No habíamos quedado en que esto de escribir -y más un blog- era algo obsoleto? No solo inútil, innecesario, en absoluto práctico, a todas luces irrelevante y fuera de lugar, sino, además, deliciosamente obsoleto.
      Claro que me pasaré. Me daré una vuelta por él de vez en cuando como quien da un paseo sin prisa por un sitio agradable.
      Si doy con los widgets del blogroll -ahora mismo no sé de qué estoy hablando ni dónde cojones están- añado tus sensicopatías a mi escasa pero recomendable lista.
      Thanks again.

      1. A veces el paseo por mi blog se puede tornar desagradable, como cuando te acercas a uno de los (tan habituales, por otra parte) bloques de viviendas desangelados de ciertas parte de Madrid. En todo caso, espero que algo puedas sacar de la caminata… Nos leemos!

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