Literatura para acondicionar el cabello

El champú que estoy usando -ya sé, es de marca blanca, pero me apaño: mi melena dista mucho de ser la de un cantante melódico- incluye en su dorso algunos párrafos que me han subyugado.

Su lectura puede parecer un tanto críptica al principio, pero leída bajos los cálidos y masajeantes chorros de la ducha, adquiere propiedades sedantes. Leer bajo el agua ayuda a abrir nuestras cada vez más cerradas capacidades cognitivas. Lees el dorso de los frascos y botes de las repisas como si rezaras un mantra. Y te aíslas como te aísla un buen libro. El mundo está ahí fuera -fuera de la ducha, quiero decir- pero ahora estamos a salvo. (Aunque supongo que la protagonista de Psicosis no estaría de acuerdo con esto)

Esos textos, llenos a menudo de palabras extrañísimas e insoportablemente largas, nos hablan de cosas que no nos interesan y, acaso por eso mismo, les prestamos una mayor atención.


En el que uso ahora, leo, por ejemplo, lo siguiente: “Fórmula especial para que el pelo adquiera inmediatamente y con efecto acumulativo el volumen necesario para lucir radiante y sano”.

Joder, así ocurren muchas cosas en la vida: “inmediatamente y -sobre todo- con efecto acumulativo”.  No se puede expresar mejor. Aunque esas cosas que nos ocurren “inmediatamente y con efecto acumulativo” en la vida no ayudan precisamente a que luzcamos después radiantes y sanos. Más bien al contrario.

Además se aprende. No sabía que hubiera frutas de “reconocidas y demostradas propiedades nutritivas, antioxidantes, protectoras y con efecto volumen en el cabello”. Cuando esté tomando el postre pensaré en ello. O mejor no.

Lo que no entiendo es que incluyan un modo de empleo. Creo, de verdad, que sobra. A no ser que exporten a Nueva Guinea Papúa y haya allí alguna tribu perdida en el más profundo interior de la selva, anclada en los usos y costumbres del neolítico, que compre champú en la tienda del poblado. Entonces sí. Mejor que lean las instrucciones.

También puede quedar alguien que no sepa cómo se usa, que sea la primera vez. Parece raro, pero pudiera ser. Entonces, no tiene más que leer ese par de líneas y se entera de cómo funciona. No es complicado: “Aplicar sobre el cabello mojado, lavar y aclarar. Repetir el proceso si fuese necesario”. Por fin unas instrucciones que se entienden.

“Repetir el proceso si fuese necesario” Esta frase se me ha quedado grabada. Muy mal lo tienes que tener para tener que repetir -como lo llaman ellos de forma un tanto grandilocuente- “el proceso”.

Esto de los champúes es mucho más entretenido que muchos libros. Casi un género literario.

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4 comentarios sobre “Literatura para acondicionar el cabello

    1. La risa ensancha el alma -que anda en estos tiempo algo encogida-, relaja los sentidos y favorece el riego sanguíneo.
      En algunos casos, para una mejor lectura subacuática, es recomendable el uso de gafas de natación. Pero ¿por qué sólo he encontrado plastificados libros infantiles? El carnet de identidad también lo está, pero no vale. Incluso para leer bajo la ducha, es una especie de biografía demasiado resumida. Acabas en un momento.
      Bueno, gracias por leer estas insensateces. Aunque no lo hagas en la ducha.

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