Ahorcarse para escribir mejor

…un excesivo Caballero Bonald descubrió que tiene el cerebro demasiado irrigado, y se sometió a una terapia de “sesiones de ahorcamiento” para así escribir Campo de Agramante

Uno
En las Escuelas de Escritura Creativa deberían hacer prácticas de ahorcamiento para que los alumnos vayan perfeccionando su estilo. Dos horas semanales creo que estaría bien.

Dos
Siempre he pensado que la escritura tiene bastante de ejercicio entre onanista y masoquista. Pero nunca pensé que pudiera llegar a este extremo. Los que practican la hipoxifilia lo hacen porque -dicen- la disminución de la entrada de oxígeno aumenta el placer sexual. A Caballero Bonald le venía también bien para escribir.

La wiki –gracias google, gracias wiki- dice lo siguiente: La hipoxifilia —también llamada asfixiofilia o asfixia erótica— es una parafilia que consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación. Se trata de una práctica sexual peligrosa que ha llegado a ser causa de muerte. Cuando lo practica una persona sola, se denomina asfixia autoerótica.

Aplicar todo esto al terreno de la creación literaria y a las técnicas de escritura, abre todo un nuevo campo de posibilidades.

Tres
Ojalá se extienda esta práctica entre el gremio de escritores. Y a ver si con un poco de suerte a muchos se les va la mano.

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4 comentarios sobre “Ahorcarse para escribir mejor

  1. No sé si David Carradine estaba escribiendo o simplemente quería disfrutar de una sesión de asfixia autoerotica ( leyendo el siguiente enlace se ve que el hombre no tenia muy claro como va el tema)
    http://www.publico.es/culturas/230171/muere-david-carradine-el-pequeno-saltamontes
    Tu ya escribes muy bien, de modo que no necesitas estas” terapias” al menos para escribir…… Pero sí, creo que más de un escritor y sobre todo POETA debería practicar más.

    1. Es cierto. No me acordaba. Pobre Pequeño Saltamontes. Esa práctica la aprendió de joven en el monasterio saolín de su venerable Maestro, a quien, por cierto, hace muchos, muchos años, después de una sesión especialmente placentera se le quedaron los ojos así. En blanco. Como los de una liebre que acabaras de desnucar.
      Y tienes toda la razón cuando hablas del POETA (así debería escribirse siempre, con mayúsculas) A lo mejor es como es porque tiene el cerebro demasiado irrigado. O demasiado poco, más bien.

  2. “Cuando lo practica una persona sola….” Además de difícil, lo de que se te pueda ir la mano también resulta desasosegante. ¿Qué mano? ¿La derecha? ¿La izquierda? ¿Hacia dónde? ¿Y si eres zurdo? estas y otras preguntas cuasi filosóficas me vienen al magín, preguntas que se quedarán en el interín por aquello del decoro, dado que es la primera vez (y no la única, amenazo) que visito al caballero de oscuro del extremo de la mesa.

    Interesante y sobre todo divertido, muy divertido.

    1. Bueno, si eres zurdo, o zurda, tienes que tirar hacia el otro lado. A no ser que seas británico. Allí lo hacen todo al revés.
      Thanks por comentar. Me gusta que te parezca divertido.

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