Dedicatorias

Son casi un género literario que preferiría que no existiera. Muchas veces están a punto de arruinar el libro, y si no lo hacen, es porque al segundo párrafo del primer capítulo ya las hemos olivado.

La gratitud, el reconocimiento, deberían quedar en el ámbito de lo privado. Pero ahí las tenemos, con una página para ellas solas. Alardeando de no sé muy bien qué.

En ocasiones da la impresión de que el autor ha escrito el libro como excusa para poder poner la dedicatoria en la cabecera de su obra. O una cita así como interesante. El resto importa ya menos.

Por eso me pareció genial la dedicatoria del único libro publicado, hasta ahora, por Malcolm Scarpa:


Sin embargo hay raras ocasiones en las que se ganan un hueco en nuestro recuerdo. No las he leído todas, pero puedo asegurar sin temor a equivocarme que ésta que traigo aquí, un poco más abajo, es la más emocionante y triste que he existe en la literatura en castellano.

Mientras Rafael Sánchez Ferlosio estaba preparando la edición de La homilía del ratón, un libro en el que recopilaba ensayos y artículos periodísticos, murió su hija Marta con apenas 26 años. Al publicarlo dejó caer estas palabras al inicio del libro:


A la memoria
de quien más he querido en este mundo,
Marta Sánchez Martín,
que tantas veces metió baza en estas páginas,
con su palabra aguda y redicha
como una campanita de convento,
que, a despecho del mundo,
todavía me sonaba a amanecer.

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2 comentarios sobre “Dedicatorias

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