Mi camisa nueva

Llevo ya un tiempo comprando la ropa que uso en una tienda que no sé si calificar como una especie Zara de segunda o de quinta. La calidad es escasa, el diseño solo pasable y el precio más que asequible. Es esta última razón la que me resulta más convincente. Sobre todo en la planta baja, en la que hay una especie de outlet en la que los restos de temporada están más rebajados aún.

(Recuerdo, hace un montón de años ya, ir con mi madre de la mano al centro, de compras. ¿Alguien se acuerda de los Almacenes Arias en la calle Carretas?)

Hará cosa de cuatro o cinco meses compré una camisa a un precio ridículo. Tampoco tenía mal tacto. Aunque los cuadros dispuestos así en rombo ya sé que no se llevan. (Incluso cuando estaban de moda, no se llevaban) Pero me decidí y la compré. Hace no mucho que la he estrenado.

Y hace no mucho he descubierto -cada vez doy menos importancia a la ropa que llevo- que a la altura del hombro derecho lleva bordada una frase. O tal vez no la llevaba cuando la compré y le ha salido más tarde. Pero eso no puede ser. De lo que sí estoy seguro es de que si hubiera visto esas letras bordadas, no la hubiera comprado.

La verdad es que se distinguen poco y mal. Incluso fijándote en ellas apenas puedes saber qué pone. Están en un lugar extraño y la camisa no lleva más aditamentos. Tampoco entiendo por qué pone lo que pone: Shadow of my soul.

Aquí podría empezar a derivar esto entre lo metafísico y lo teológico. La sombra de mi alma. ¿Quién se ha tomado la molestia de bordarlo? Y sobre todo ¿por qué esa frase? Es todo a veces extraño también en el mundo de la confección.

Porque ¿existe el alma? No lo sé. Lo que sí creo es que, aunque no exista, todos tenemos una. ¿De qué está compuesta, entonces? ¿La arrastramos, o es ella quien nos arrastra? Todo esto lo podemos llegar a intuir, incluso a asumir, pero el hecho de que tenga además una sombra me parece excesivo.

La otra posibilidad de que haya salido la frase sola con el tiempo ni me la planteo. Probablemente, en un inmenso taller de la lejana China algún capataz les dio escrita esta frase a los operarios para que la bordaran y resultara más moderna la camisa. Sin saber inglés, la encontraría al azar en alguna revista, le sonaría bien y les diría: Poned esto.

Así que llevo la sombra de mi alma sobre el hombro derecho. Pesa poco. Me acompaña.

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2 comentarios sobre “Mi camisa nueva

  1. Un turbio laberinto
    de estrellas ahumadas
    enreda mi ilusión
    casi marchita.

    ¡La sombra de mi alma!

    (Federico García Lorca)

    1. Bueno, bueno. Siempre hay que tener cuidado con un filólogo.
      No tenía ni idea. Thanks, Montse.
      (De todas maneras no creo que el capataz del taller textil, allá en la lejana China, sea de lector de Lorca.
      Aunque nunca -nunca- se sabe)

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