Huevo

Ahora las aceras aparecen llenas de carteles atados a los árboles o a las farolas, anunciándonos todo tipo de establecimientos y de ofertas, ya que mahoma no va la tienda.

Empiezan a estar desesperados los pobres comerciantes, y no das un paso sin que te asalten todo tipo de cartelones en los que se anuncian -las tiendas están siempre a escasos metros de la calle principal, aunque estén algo más lejos- peluquerías afrocaribeñas, casas de compraventa de oro, bares que te venden la cerveza en cubos, kebabs, peleterías en liquidación, locutorios o ferreterías que abren también el sábado por la tarde. Antes los retiraban por la noche, ahora, la mayoría, los dejan día tras día, atados con una cadenita perpetua.

Pero nunca había visto ninguno tan estrambótico como éste. ¿Se trata de una idea innovadora para salir de la crisis? ¿Un buen negocio? ¿Con futuro? No creo. A este hombre le dijeron que había que diversificar, que había que ofrecer cosas distintas, que diferenciarse de los otros bares, pero me parece que se ha pasado.


No entro a valorar el precio porque no sé a cuanto está la docena. Ni siquiera sé si los venden por docenas o por medias docenas, tal vez los vendan por unidades. Tampoco sé cómo los transportan, si en los tradicionales cartones ondulados o en cajas acolchadas. O tal vez te los puedes llevar rodando a casa. Lo que está claro es que en las hueveras que traen los frigoríficos no caben.

Supongo que habrá también distintos calibres, M, L, XL, -el más pequeño sigue siendo enorme- y que el que te pongan en el bar éste, será de los gordos. Son 60 eypos. Una pasta por un huevo. Porque, la verdad, parece algo caro, por mucho acompañamiento que traiga.

El aspecto de la fotografía de muestra, por cierto, no resulta muy atrayente, con tanta fritanga flotando en grasa, así como amontonada, y esa yema descomunal y dudosamente amarilla invadiéndolo todo como si fuera un tsunami.

Tengo curiosidad también por saber cómo rompen la cáscara del huevo para freírlo. ¿Es suficiente con darle unos golpecitos en el borde de la sartén? ¿O hay que darle algo más fuerte, no sé, con un pequeño martillo o algo así? ¿Y de qué sartén estaríamos hablando? En una normal se vertería todo -siendo más grande el huevo que la sartén- y se pondría la cocina perdida. Creo que mejor utilizar una buena paellera.

Lo que sí está claro es que tendrán que poner varias barras de pan, digo yo. Con una no tenemos ni para empezar.

Y si les pides que te hagan una tortilla francesa en lugar de un huevo frito, ¿te la harían o no? Y si dijeran que sí, que sin problema, no creo que te preguntaran que si la querías de un huevo o dos. Dios, una tortilla francesa de dos huevos poco cuajada debe tener un aspecto desasosegante, casi monstruoso. Batir todo eso te debe dejar el brazo hecho polvo. ¿No podría ser de una quinta parte de huevo y más bien cuajadita?

También lo podían preparar cocido, daría mucho de sí, tendrían para una semana. Y ya imaginarlo pasado por agua, da como cierto repelús. Bastante.

Dicen que es para cinco o seis personas. Podían ser incluso siete si yo fuera una de ellas.

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2 comentarios sobre “Huevo

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