Lecturas recomendadas para este verano, aunque mejor pensado, serán más adecuadas para los meses de septiembre y octubre

Libro del desasosiego Fernando Pessoa

El paraíso perdido John Milton

Tan triste como ella Juan Carlos Onetti

Ensayo sobre el cansancio Peter Handke

Capital del dolor Paul Eluard

Signos que aparecerán antes del Juicio Final Gonzalo de Berceo

Los trabajos y los días Hesiodo

Desolación de la quimera Luis Cernuda

Oscuro como la tumba donde yace mi amigo Malcolm Lowry

La destrucción o el amor Vicente Aleixandre

La felicidad, ja, ja Alfredo Bryce Echenique

Lo bello y lo triste Yasunari Kawabata

Hospital de incurables Jacinto Polo de Medina

Miserable ternura Carlos Edmundo de Ory

La náusea Jean Paul Sartre

El malogrado Thomas Bernhard

Los desahuciados del mundo y de la gloria Diego de Torres Villarroel

Una temporada en el infierno Arthur Rimbaud

Las ilusiones perdidas Honoré Balzac

Cuando desear todavía era útil Peter Handke

En las cimas de la desesperación E.M. Cioran

Villa Triste Patrick Modiano

Oceanografía del tedio Eugenio D’Ors

La vida en el ataúd Francisco de Rojas

Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos Pedro Soto de Rojas

Desgracia impeorable Peter Handke

El río triste Fernando Namora

El pozo de la angustia José Bergamín

Así en la tierra como en el infierno Thomas Bernhard

Oh, esto parece el paraíso John Cheever

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2 comentarios sobre “Lecturas recomendadas para este verano, aunque mejor pensado, serán más adecuadas para los meses de septiembre y octubre

  1. Tambien en las bibliotecas hay titulos optimistas. No tengo delante mis libros pero asi de repente se me ocurre: ‘las mejores intenciones’ de Ingmar Bergman, ‘la voz a ti debida’ de Pedro Salinas y ‘de cuando aca nos vino’ de Lope de Vega. Pero me permito recomendar lo que estoy leyendo estas vacaciones: el Ulises. Estoy inmersa en mi mundo joyceano, totalmente alucinada. Ya te contare…

    1. Ah, más que del Ulises en sí, me acuerdo del Ulises que leí en una edición bastante imposible. La editaron en Clásicos Bruguera -o tal vez se llamaba Libro Amigo o algo así, no recuerdo bien; me acuerdo de la portada, salía Joyce con un jipijapa- en dos tomitos, que la vendían incluso en los quioscos de prensa.

      Estaba editado en un papel infame, baratísimo, que enseguida empezó a amarillear. Leer a Joyce en el metro en esa edición, con cuidado de no abrir el libro del todo, no se fuera a desencolarse definitivamente y descojonarse, leyendo las frases a la mitad, casi incompletas, con el miedo de no poder abrirlo, y sin poder llegar al final de la maldita y enrevesada frase, no deja de ser una experiencia joyceana.

      Con todo, el libro me gustó. Es un libro de verdad.

      A ver si me hago con una edición más cómoda que pueda leer más plácidamente. (Aunque a lo mejor, así, me conmueve e implica menos. Bastante menos. Tal vez nada)

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