Lumbre


Bailan las llamas
con la precisa coreografía del caos.
Siempre distintas, hipnóticas,
inconscientes de su capacidad
de seducción. Y tan efímeras
que tienen que sucederse
para ser fuego. “Ardamos”,
se dicen entonces entre ellas.

(Las brasas acogen al punto
unas chuletas de cordero
sin prisa. Un tumulto de vasos
de vino quiere sonar más alto
que la lluvia afuera)

Han dejado al final como memoria
un rastro de ceniza, el eco apagado
de unas conversaciones intrascendentes,
un hueco de calor
que demasiado pronto se enfría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s