Rompió la ventanilla de un coche con un alicate

En estos tiempos que corren hay cada vez más personas acuciadas por la necesidad. En algunos casos se ven obligadas a rebuscar en los cubos de basura. Incluso, de forma más radical, hay quien llega al robo, al robo por necesidad.

Aunque aún quedan románticos del hurto. O simplemente despistados. O aburridos. O no sé. Esto  ocurrió hace tres días:

Detenido por romper la ventanilla de un coche para robar un muñeco

14.11.12 – 00:08 – REDACCIÓN | BADAJOZ. La llamada de un vecino de la zona permitió el lunes detener a un hombre por robar en el interior de un coche aparcado en la Plaza Alta y en el que había roto el cristal de una de las ventanillas para llevarse un muñeco.

¿Tanto le gustó? La mente humana en situaciones extremas -el aburrimiento puede ser una de ellas- reacciona de forma imprevisible y a menudo opta por lo más absurdo, como si, al hacerlo, se liberara. Pero bien mirado, no tiene mucho sentido.

Además, la policía anduvo solícita y en pocas horas detuvo al estrafalario ladrón.

…los policías realizaron un «control exhaustivo» de la zona, y localizaron en las inmediaciones de Puerta Trinidad a un individuo que coincidía con las características aportadas, quien «ante la presencia policial se desprendió de un objeto tirándolo al suelo y adoptó una actitud disimulada», aseguran la Policía.

La escena es magnífica: el hombre, al verse sorprendido, tiró al suelo al perplejo muñeco y “adoptó una actitud disimulada”. Miraría hacia otro lado como queriendo decir que no conocía, ni siquiera de vista, al muñeco que estaba tirado en el suelo. No dicen si se puso a silbar con el fin de reforzar esa actitud de disimulo.

Pero la policía no es tonta.

Los agentes interceptaron y detuvieron a este hombre, y comprobaron que el objeto del que se había desprendido «era un muñeco que había sustraído del vehículo mencionado». También se incautaron de un alicate.

Tampoco explican si, una vez avisado, tardó mucho el dueño del coche en acudir a la comisaría para recoger el muñeco. Espero que fuera pronto. Los muñecos se agobian especialmente si se ven abandonados en las frías y desoladas dependencias policiales.

Pero ¿se alegraría el dueño de recuperarlo? Es más, ¿iría siquiera a por él?

Tuvo el muñeco sus momentos de duda mientras esperaba, presa de algo así como el síndrome de Estocolmo. Tal vez -pensó- le hubiera ido mejor con el hombre que rompió la ventanilla trasera del coche con un alicate porque le vio allí solo y le gustó.

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