Todos los venenos de la Tesalia

¿Leer es huir? ¿Escapar lejos y guarecerse en un refugio? Algo hay de eso.

Hacerlo, entonces, hasta la mitad del siglo primero antes de Cristo creo que es huir lo suficiente. Llegar allí y encontrarse con algún poeta latino con el que charlar a media tarde, merece la escapada y el esfuerzo. Luego la sorpresa es mayor porque te entiendes perfectamente con él, a pesar de la diferencia de época y lengua y los años y siglos pasados. No hemos cambiado tanto, no hemos cambiado nada.

Sexto Propercio nació en la Umbría italiana en torno al año 45 o 50 a.C. Después de la confiscación de las tierras familiares, siendo aún muy joven, marchó a Roma en busca de fortuna con la intención de estudiar leyes. Pero Cintia y la poesía se lo impiden.

Un amor lleno de furia, explosivo y tumultuoso, absorbente y total, que recorrió todos los estados posibles que le llevaron del éxtasis al odio, ocupa casi al completo sus días. El resto lo dedica a escribir unas elegías que, en muy poco tiempo, le harán famoso en toda Roma. Cuando publica su primer libro ya pertenece al círculo de Mecenas y es amigo de Virgilio y Ovidio.

Se conservan de Propercio 92 poemas, los más numerosos -y los mejores- tienen al amor, a sus delicias y complicaciones, como motivo central. Los más intensos siempre los protagoniza Cintia. Pero, lejos de ser festivas, estas elegías repartidas en cuatro libros tienen un trasfondo que inquieta, tal vez porque las anega una pasión ciega en la que casi nunca falta el sufrimiento, a causa de la difícil y tormentosa relación que mantuvieron durante estos breves e intensos años, llenos también de celos y separaciones.

Nunca le interesó a Propercio la carrera política ni la militar, y además se jactaba de ello en sus versos. Él se conformaba con aplaudir en la Vía Sacra a los soldados que regresaban victoriosos. Para él, el mundo por conquistar tenía los límites del lecho de su amada y la épica la vivía cuando Cintia se desnudaba.

Libro Primero. Elegía I

…in me tardus Amor non ullas cogitat artis,
nec meminit notas, ut prius, ir vias.

…en mi caso, el inepto Amor ya no sabe mentir,
ni sabe, como al principio, seguir caminos seguros.

Libro Primero. Elegía V

…quid tibi vis, insane? meos sentire furores?
infelix, properas ultima nosse male,
et miser ignotos vestigia ferre per ignis,
et bibere e tota toxica Thessalia.

¿Qué buscas, insensato? ¿Sentir mi misma locura?
Te esfuerzas, infeliz, en probar males sin límite
y dejar tu huella, desgraciado, sobre fuegos desconocidos
y beberte todos los venenos de Tesalia.

Libro Primero. Elegía IX

…nunc tu
insanus medio flumine quaeris aquam.

…ahora tú,
enloquecido, en medio de un río buscas agua.

Libro Segundo. Elegía XVIII

Assiduae multis odium peperere querelae:
frangitur in tacito femina saepe viro.
Si quid vidisti, semper vidisse negato!
aut si quid dolvit forte, dolere nega!

Las quejas de siempre se transformaron en odio:
la mujer se desespera a menudo ante un hombre que calla.
Si has visto algo, ¡niega siempre haberlo visto!
Si acaso te ha dolido algo, ¡niega que te duela!

Libro Segundo. Elegía XXV

…mendaces ludunt flatus in amore secundi…

…en el amor engañan los vientos favorables…

Libro Cuarto. Elegía IV

…experiar somnum, de te mihi somnia quaeram…

…probaré a dormir, te buscaré en mis sueños…

Libro Cuarto. Elegía VI

…sic noctem patera, sic ducam carmine, donec
iniciat radios in mea vina dies.

…así, entre copas y cantos pasaré la noche, hasta
que el día refleje sus rayos en mi copa de vino.

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