Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 31 diciembre 2012

Hoppy New Year

belgian_beers

El lúpulo es el corazón de la cerveza, su alma amarga y vegetal. Se utilizan sus flores hembras sin fecundar para contrarrestar el dulzor de la malta. Es la resina de estas flores prensadas quien le confiere su sabor y su aroma. Los diversos elementos amargos y aromáticos del lúpulo son quienes dan vida a una inmensa variedad de buenas cervezas.

Lo que tampoco sabía es que el lúpulo (Humulus lupulus) es una planta que pertenece a la familia de las Cannabáceas. (Ahora se explica todo un poco mejor) De ahí que las cervezas bien lupuladas tengan un efecto sedante, relajante, casi hipnótico, suave pero muy efectivo. (En la antigüedad, cuando no conseguías conciliar el sueño, era habitual rellenar la almohada con flores de lúpulo para atraparlo sin que te dieras cuenta)

Acabaremos el año paladeando el aromático amargor del lúpulo como si fuera un día más, confiando en que en el año que viene nos dejen seguir disfrutando de las pequeñas cosas de la vida y de la gente que tenemos cerca.

(Lúpulo en inglés es hops, una palabra en la que cabe tanto la felicidad como la esperanza)

belgian_beers2

Read Full Post »

Botas de agua

Como la hierba está alta y no cesan las lluvias, los cielos nublados y las persistentes nieblas, el campo está continuamente empapado. Lleves el calzado que lleves, aunque sean unas estupendas botas, siempre te calas y acabas con los calcetines chorreando. La única manera de que esto no ocurra es enfundándote unas prácticas botas de agua de caña alta. Estas sí que son absolutamente impermeables. Además te confieren un aspecto de vaquero yendo a ver al ganado.

No sé que habrá pasado este año. Cuando fui al cuarto de herramientas en donde las guardamos, solo di con algunos pares de números pequeños. Uno de ellos me los pude llegar a embutir tras ridículos esfuerzos y extrañas posturas, pero al andar me sentía como una geisha. Cómo me las tuve que quitar, mejor no lo cuento. Llegué a coger una navaja para despedazarlas incluso con ellas puestas.

Así que al día siguiente me acerque a la ferretería del pueblo de al lado a comprarme unas. De mi número, a ser posible. Son negras y, aunque no son muy estéticas que digamos, resultan absolutamente impermeables. Ya puedo andar por el campo sin sentir cómo aplasto los calcetines empapados.

Pero lo que más me sorprendió fue ver que, dentro de la caja, junto a ellas, venía un pequeño cuadernillo. Era un librito de instrucciones en cinco idiomas. Si lo abres ves que se titula Modo de Empleo.

modo_de_empleo

Y si te aventuras a leerlo, descubres todo un mundo inopinado y fascinante. Es, además, un mundo bastante más complejo de lo que pudieras imaginar. Todo, hasta el más mínimo detalle, tiene que ceñirse a una directiva europea, más concretamente a la 89/686/CEE y tiene que estar certificada por un organismo que se llama Inescop, un -otro- organismo europeo de control.

En el enfranque de la suela de las botas debe venir marcado mediante grabado “la identificación del fabricante, su marca y tipo, su país de origen, la norma EN aplicable, la clase de protección que proporciona, el pictograma de composición, la talla y el período de fabricación”. Yo uso un cuarenta y cinco, pero aún así no sé si va a caber todo eso.

Hay también diversos símbolos que aluden a las protecciones adicionales: la P hace referencia al nivel de resistencia a la perforación, la A a la resistencia eléctrica antiestática, CI especifica el aislamiento contra el frío…

En el último apartado añaden una extensa Información Adicional. Resulta algo largo y farragoso, pero me atrevo a transcribir una frase: “Antes de su uso se recomienda la inspección del calzado para verificar la presencia de los elementos de protección, si los hubiere, comprobar el estado de la suela y el adecuado calce de la talla asignada al usuario”. También recomiendandesechar el calzado cuando se observe acentuado desgaste del relieve de la suela que pudiera afectar al agarre”.

Nunca pensé que fuera tan complejo utilizar unas botas de agua. Antes, cuando me las ponía, no era consciente.

——O——

Esta mañana, al llegar al campo, me di cuenta, horrorizado, de que me había dejado las instrucciones en casa. Y ahora, ¿qué hago?

Decidí tirar por la calle de enmedio y ponérmelas sin más. Que sea lo que Dios quiera.

botas

Read Full Post »

nick_drake1Un individuo alto, desgarbado, pero aún así, de una extraña y destartalada elegancia, entró a plena luz del día, sin que nadie se diera cuenta, en las oficinas centrales de Island Records. Su aspecto era raro y, sin embargo, familiar. Iba vestido de negro, y sus ropas eran como si estuvieran llenas de polvo, pero no daba la impresión de suciedad… era como si acabara de atravesar algo…

Apenas dijo unas palabras, pronunciadas con un tono tan bajo, que la recepcionista no entendió lo que dijo. Alargó uno de sus largos brazos para dejar sobre el mostrador de entrada un sobre marrón, no muy grande y algo abultado. Entonces se giró despacio y se dirigió hasta la puerta principal por la que había entrado sin que nadie se diera cuenta. Cuando le vio desaparecer, el desasosiego de la chica de la recepción se transformó en alivio.

Un alivio del que nunca pudo disfrutar Nick Drake en su corta vida. (Cada vez que escucho a Nick Drake me acuerdo de una frase de Fernando Pessoa: “Mi sensibilidad es una llama al viento”)

Durante 1967, con apenas veinte años, ya tocaba en los pubs del circuito de música folk de Cambridge. Enseguida llamó la atención su personal talento y fue fichado por una pequeña compañía en la que grababan los más brillantes cantautores jóvenes de Gran Bretaña.

En 1968 graba su primer disco, Five Leaves Left, con unos arreglos algo barrocos que no le gustaron nada. Pero las canciones, su voz y su guitarra terminan, a pesar de todo, por imponerse. El disco es una maravilla. Pasó desapercibido.

El segundo, Bryter Layter, grabado en 1970, tiene una producción más cuidada, ya que pretendían hacerlo más comercial, convencidos del talento de Nick, al que querían convertir en una estrella. Pero, aunque tuvo más repercusión que el anterior, tampoco pasó nada.

nick_drake2

En la mente de Nick la depresión empieza a hacer extraordinariamente bien su trabajo. Psiquiatras y antidepresivos no consiguen nada. Cada vez estaba más distante de todo y de todos, se alejó de la vida como si le urgiera desaparecer.

Le ofrecen desde la discográfica grabar un nuevo disco. Confiaban en él. Pero Nick no. En dos noches graba once canciones, que no llegan ni a cubrir media hora de duración, solo con su guitarra y unos breves arreglos de piano. Su productor piensa que eran unos simples bocetos y le dice que tienen que hablar acerca de cómo grabar las canciones. Nick le dice que está bien así, que nada de florituras.

No se atreve a dar explicaciones y un día deja la cinta máster de Pink Moon a la recepcionista. Solo al cabo de varios días, intrigados por el sobre, se dan cuenta de ése es el disco. Se publicó en febrero de 1972 y tuvo una repercusión aún menor que los anteriores.

Su vida se deteriora de tal manera que el desenlace es lo de menos. La depresión avanza y tuvo que ser ingresado. Algo más recuperado intenta grabar nuevas canciones, pero no encuentra sentido a nada, se siente insensible, muerto por dentro.

La decisión de dejar de componer y de cantar le libera. Se siente mucho mejor y se traslada a vivir a París. Era el verano de 1974.

De vuelta a casa de sus padres, una mañana, cuando su madre fue a despertarle, le encontró muerto. Una sobredosis de antidepresivos. Tenía 26 años y era, efectivamente, como una débil llama expuesta a un fuerte viento.

Sus canciones tienen ese temblor que nos acompaña:

Read Full Post »

pastor

Están tan mal las cosas que volvemos a cuidar los rebaños.

(Bien pensado, entonces, no deben estar tan mal las cosas)

Están tan mal las cosas que, en este currículum, el mayor -y acaso el único– mérito es el ser español.

(Menos mal que el pastor no es de nacionalidad alemana. El cartel daría lugar a confusiones)

En fin. A ver si me termino la cerveza.

Read Full Post »

Caligrafía

dibujos_en_la_madera

Unas larvas, unos insectos, probablemente unas termitas, han dejado sobre este pequeño tronco que iba a echar esta mañana a la lumbre unos dibujos que son rastros, huellas que solo el fuego hará desaparecer.

Son líneas que acaso, si fuéramos capaces de descifrarlas, nos revelarían nuestro destino, o tal vez sean simplemente la precisa y vacilante caligrafía de nuestros sueños, o, de manera más prosaica, la automática escritura de unos seres minúsculos y voraces que siguen, a ciegas, un impulso, autores de un texto puramente alimenticio.

Con obstinación han delineado trazos que se asemejan a los de la escritura rúnica. Precisas incisiones, pequeñas figuras esquemáticas que bailan en un ritual que ignoramos -el de la vida oculta tras la corteza.

dibujos_en_la_madera1

Se trata de una escritura total, incisiva, animal, obstinada, voraz, hecha con los dientes, a bocados, necesaria.

¿Son signos que quedarán sin interpretar? ¿Algún oscuro estudioso podría aportarnos alguna vez algo de luz? Creo que no. Su lectura, sin embargo, es agradable -siempre será agradable- aunque no nos enteremos de nada. Podemos seguirla con la yema de los dedos. Mirarla simplemente.

En este pequeño tronco, después de observarlo durante un rato mientras descansaba sentado al borde del leñero, he creído ver, leer, descifrar que decía algo así como Feliz Navidad. Sí, parecía claro… Y también añadía algo, más confuso, más incierto, acerca del año que viene.

dibujos_en_la_madera2

Read Full Post »

jardin_casa_pedrillaContinuando esas largas y erráticas caminatas por la pequeña capital de provincia y cediendo de nuevo a la curiosidad provocada por las puertas abiertas, acabé en el interior mismo de uno de los rincones olvidados del paraíso terrenal.

Siempre me han fascinado esas altas tapias que en las ciudades, de manera inesperada, y del todo anacrónicas, se mantienen al cabo de los años, incluso de los siglos, ocultando un espacio vegetal en medio del fragor y la infinita voracidad del tráfico y los descabellados planes de urbanismo. Tapias que ocultan huertos, jardines, espacios semiabandonados llenos de maleza, palmeras, cipreses y naranjos que dejan caer sus frutos en el suelo para que allí se abran y se pudran.

Ver sobresalir las copas de estos árboles por encima de los tapiales en mitad de la ciudad proporciona al transeúnte un minuto de calma y otro de nostalgia.

Pertenecen a grandes casonas, palacios o quintas que, por diversos motivos, se empeñan en subsistir en un entorno absolutamente hostil. Paso de largo y pienso -me imagino- en su interior. El tiempo, en esos jardines protegidos por esas altísimas y sólidas paredes, debe ir más lento.

(Si paso al lado de alguno o diviso el último perfil de un ciprés o una palmera en mitad de un bosque de edificios, recuerdo siempre el título de un largo poema que escribió Pedro Soto de Rojas allá a mediados del siglo XVII: Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos)

Tenía la puerta abierta. Como era lunes y las dependencias del museo estaban cerradas, no había nadie, pero la puerta estaba abierta. Accedí al interior y me olvidé de la quinta con aspiraciones a palacio, de leve aire portugués, construida en los años cuarenta del siglo pasado. (Ahora alberga un museo y una fundación)

casa_pedrilla

Recorrí despacio el jardín, no muy grande, que la rodea. No me importaría que el paraíso tuviera rincones como éste. No era en ningún caso espectacular, ni siquiera especialmente bonito. Pero se respiraba cierta paz.

jardin_casa_pedrilla_2

Read Full Post »

Siguiendo uno de esos paseos cada vez más habituales por la pequeña capital de provincia, alejado de los lugares de interés señalados reiterativamente en las guías, al margen de las zonas cargadas de historia, monumentos y turistas, descubre uno el puso real y anodino de la ciudad, tan parecido siempre al de las otras.

La gente que viene, que va, los que miran, los coches, los bares desiertos, los camiones de reparto en doble fila, las tiendas de comestibles, el ruido de una moto… Es media mañana y es difícil distinguir si es festivo o no. La normalidad se parece cada vez más a la excepción. O al contrario. Es un día más. De cielo plomizo y bastante templado.

Pero la extrañeza nos puede asaltar en cualquier calle. Escapados de dónde, curiosos personajes salen a nuestro paso. ¿Son simpáticos? Su indefinida edad les hace más inquietantes, porque si fueran niños su sonrisa sería más tolerable, pero… ¿qué es lo que dice este individuo? ¿por qué señala? Esa chistera ¿a qué viene?, ¿de dónde la ha sacado? Y ¿por qué va sin pantalones? ¿Piensa hacer algo -y por eso se los ha quitado- o solo lo hace por provocar? ¿Qué edad tiene realmente?

Se me puso delante de improviso, en una calle estrecha y algo solitaria, y decidí pasar de largo:

uno

Pero no venía él solo. Venía también toda la banda. Salvo los dos de los extremos, el resto tenía una mirada como de figura de un fresco de una iglesia románica, una mirada fija y un gesto hierático. Cada vez los tenía más cerca ¿A qué vienen por esta calle a esta hora de la mañana? ¿No sería más lógico que salieran de noche, mejor a altas horas? ¿Era posible en un par de segundos descifrar sus intenciones?

dos

No podía pasar. Esperé entonces que fueran ellos quienes lo hicieran.

Sabía que no tenía escapatoria dada la estrechez de la acera y lo juntos que estaban los coches aparcados. ¿Saltar por encima y correr? ¿Estoy lo suficientemente ágil para hacerlo? No me quedaba más remedio que esperar, esperar hasta tenerlos encima y entonces… 

tres

El camión de la empresa de disfraces, que además organiza fiestas, tenía bloqueada toda la esquina, un poco más arriba se amontonaban los coches en doble fila. Pero antes de toparme de bruces con ellos -con la cuadrilla del sátiro sin pantalones y con un solo diente- pude doblar, pegado a la pared, doblar la esquina y buscar una calle más amplia, más tranquila.

Más amplia y más tranquila.

Read Full Post »

Older Posts »