Botas de agua

Como la hierba está alta y no cesan las lluvias, los cielos nublados y las persistentes nieblas, el campo está continuamente empapado. Lleves el calzado que lleves, aunque sean unas estupendas botas, siempre te calas y acabas con los calcetines chorreando. La única manera de que esto no ocurra es enfundándote unas prácticas botas de agua de caña alta. Estas sí que son absolutamente impermeables. Además te confieren un aspecto de vaquero yendo a ver al ganado.

No sé que habrá pasado este año. Cuando fui al cuarto de herramientas en donde las guardamos, solo di con algunos pares de números pequeños. Uno de ellos me los pude llegar a embutir tras ridículos esfuerzos y extrañas posturas, pero al andar me sentía como una geisha. Cómo me las tuve que quitar, mejor no lo cuento. Llegué a coger una navaja para despedazarlas incluso con ellas puestas.

Así que al día siguiente me acerque a la ferretería del pueblo de al lado a comprarme unas. De mi número, a ser posible. Son negras y, aunque no son muy estéticas que digamos, resultan absolutamente impermeables. Ya puedo andar por el campo sin sentir cómo aplasto los calcetines empapados.

Pero lo que más me sorprendió fue ver que, dentro de la caja, junto a ellas, venía un pequeño cuadernillo. Era un librito de instrucciones en cinco idiomas. Si lo abres ves que se titula Modo de Empleo.

modo_de_empleo

Y si te aventuras a leerlo, descubres todo un mundo inopinado y fascinante. Es, además, un mundo bastante más complejo de lo que pudieras imaginar. Todo, hasta el más mínimo detalle, tiene que ceñirse a una directiva europea, más concretamente a la 89/686/CEE y tiene que estar certificada por un organismo que se llama Inescop, un -otro- organismo europeo de control.

En el enfranque de la suela de las botas debe venir marcado mediante grabado “la identificación del fabricante, su marca y tipo, su país de origen, la norma EN aplicable, la clase de protección que proporciona, el pictograma de composición, la talla y el período de fabricación”. Yo uso un cuarenta y cinco, pero aún así no sé si va a caber todo eso.

Hay también diversos símbolos que aluden a las protecciones adicionales: la P hace referencia al nivel de resistencia a la perforación, la A a la resistencia eléctrica antiestática, CI especifica el aislamiento contra el frío…

En el último apartado añaden una extensa Información Adicional. Resulta algo largo y farragoso, pero me atrevo a transcribir una frase: “Antes de su uso se recomienda la inspección del calzado para verificar la presencia de los elementos de protección, si los hubiere, comprobar el estado de la suela y el adecuado calce de la talla asignada al usuario”. También recomiendandesechar el calzado cuando se observe acentuado desgaste del relieve de la suela que pudiera afectar al agarre”.

Nunca pensé que fuera tan complejo utilizar unas botas de agua. Antes, cuando me las ponía, no era consciente.

——O——

Esta mañana, al llegar al campo, me di cuenta, horrorizado, de que me había dejado las instrucciones en casa. Y ahora, ¿qué hago?

Decidí tirar por la calle de enmedio y ponérmelas sin más. Que sea lo que Dios quiera.

botas

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4 comentarios sobre “Botas de agua

  1. Hace muchos años leí un blog de poesías, que es de los que más recuerdo y se llamaba “botas de agua”. Perdí el rastro de su autora por la misma manía que tú tienes: no darte a conocer. Es lo malo de los blogs. Me gusta seguir el rastro de los buenos escritores.

    1. Es curioso. Cuando escribo todo esto y decido publicarlo en la web, a la vista de todo el mundo, tengo la sensación de mostrarlo todo, de darme a conocer -lo que pienso, lo que siento- en exceso. Lo del nombre no deja de ser algo secundario, realmente muy poco importante.

      1. No sé si eres una persona conocida (no puedo inferir de tu literatura si eres hombre o mujer). Tal vez sea tu pública exposición la que te limite a dar el nombre. Debo decirte (y esto lo aprendí a lo largo de 20 años de estar en las redes luchando contra el anonimato) que no es bueno que sigas el ejemplo de los “respetables” poetas del montón que tienen una falsa humildad y la ponen en práctica cada vez que reciben sus premios y alardean de la no importancia del nombre.
        Mi poema: La poesía es aporética publicado ( o mejor, autopublicado ) en el libro Venas al Menudeo, habla exactamente de eso. De la furia que me produjo en el año 2012 el mediocre poeta mexicano José Emilio Pacheco, cómplice intelectual de uno de los latrocinios más grandes sufridos por mi país (Argentina) y la región latinoamericana.
        No lo transcribiré para no aburrir a la audiencia (de uno). Hay varias páginas en la red que lo transcriben con algún que otro error propio de la virtualidad, aunque la versión definitiva está en el libro.
        Gracias por tus respuestas.

      2. No es eso. Desde el principio, al escribir este blog -no es más que un campo de pruebas-, sin ningún motivo oculto, salvo acaso la inicial vergüenza, decidí esconder mi nombre, eludirlo. Y en esas sigo. Tampoco me importaría hacerlo público. Iba a dar igual.
        Y no soy una persona conocida en absoluto, mi irrelevancia -social, literaria, de cualquier otro tipo- es total.
        Aunque es probable que hayas detectado -no es difícil- que la falsa modestia -ese defecto tan ruin, tan barato y tan detestable- es otro de mis atributos, una especie de recurso literario utilizado que espero no sea demasiado cargante.
        No se oculta nadie tras el anonimato en este caso.

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