Sin esperanza

Suena lejano, débil, prácticamente incomprensible, el eco de un apocalipsis económico que retumba como si algo se hubiera desplomado de golpe. Hablan de todo esto en la radio.

Graznan en lo alto las grullas mientras vuelan hacia el sur. Se siente la tierra, después de las recientes lluvias, más mullida. La azada cae con fuerza y en poco tiempo cava un hoyo suficiente. Las lombrices huyen de los terrones como pueden.

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Los débiles plantones de olivos van a encontrar, por fin, su sitio en el campo. El cepellón es enterrado y un tutor de caña se encargará, estos primeros años, de mantenerlos erguidos. Ha abierto la mañana y la niebla ha desaparecido.

Esta vez no llegan a la docena, pero en esa pequeña y poco pronunciada ladera, dentro de un tiempo, habrá un pequeño bosque. El eco de este apocalipsis que ahora nos persigue a diario habrá desaparecido. Se oirá el viento tan solo. Algún pájaro se posará en ellos.

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Sin esperanza no pueden plantarse olivos.

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2 comentarios sobre “Sin esperanza

  1. Claro. Verás cómo están en ocho o diez años. Empiezan a dar un puñado relativamente pronto. Comparado con la duración de una hipoteca….
    En muchas ocasiones me preguntan por qué plantar árboles que nunca te darán fruto ni sombra. ¿Porqué hacer semilleros cada año? Nogales, olivos… Ya recojo piñones de pinos que sembré algún día. Normalmente contesto que alguien tuvo que plantar los que ahora se aprovechan. Pero con más convencimiento cada día, voy prefiriendo callar.
    Para mí es una forma de retener el tiempo, acoplarme a su ritmo de crecimiento y dejar -aunque sea con el ansia absurda de perdurar como una bestia inconsciente- con las gotas de sudor que caen en los hoyos algo de mi material genético en el paisaje.
    Aunque mañana se acabara el mundo que conocemos pondría un ladrillo en un muro o sembraría unas cebollas.

    ¿En Toledo, Extremadura? Salud.

    1. Andamos por Extremadura. Y cada vez estamos más tiempo por estas tierras. Intentando desacelerarnos, acoplarnos al ritmo de los días, de las estaciones. El campo no tiene prisa. Solo la tienen las catástrofes -granizo, plaga, sequía, fuego…-, de efectos fulgurantes, instantáneos.

      Salud.

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