Cicatrices

Todavía quedan algunas historias, algo de vida, en los arcenes de la actualidad. Aún circulan por ellos carromatos a las afueras de la gran ciudad. Su ritmo cansino ya nos parece una anomalía. Como una estampa agrietada y sucia de otros tiempos.

Esta historia sucedió ayer mismo y lo contaba de esta manera el periódico:

robo

Iba atado en la parte trasera
Detenido por llevar en su carro un caballo robado
El dueño del animal, sustraído hace un año, lo reconoció en la carretera

Cuenta el periodista que fue en marzo del año pasado cuando le robaron dos caballos y que ayer, un año después, se ha encontrado uno de ellos, atado en la parte trasera de un carro, en la carretera de Sevilla, a las afueras de Badajoz, camino de La Albuera.

Tuvo un pálpito. Parecía su caballo. Pero no estaba seguro.

Se acercó y ya no tuvo dudas:

…reconoció a su caballo por dos cicatrices en el cuerpo del animal…

Era definitivamente el suyo.

Cuenta poco más la noticia. Lo denunció a la policía, que intervino para devolverle el caballo y detener al dueño del carro que carecía de cualquier tipo de documentación.

Creo que, al final, nos reconocerán también, como a este caballo, por nuestras cicatrices.

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