Al otro lado o tal vez dentro, todavía

escaparate

La otra madrugada reventaron a golpes el grueso vidrio del escaparate y -a pesar del estruendo de las alarmas- en pocos minutos vaciaron la tienda.

Antes robaban en joyerías, pero ahora prefieren las tiendas de móviles. Brillan las pantallas en nuestras manos como antes brillaban los diamantes. Es, incluso, mayor su capacidad de seducción. Su reflejo en nuestras caras es pálido, hipnótico.

Queda ahora el escaparate vacío, iluminado y sin nada, enmarcado en la noche, con esa gran brecha abierta.

No sé sabe muy bien si Alicia ha entrado o salido del espejo, si está todavía dentro o está al otro lado, hace ya tiempo.

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