Tiempo para leer

newspaper

Nadie tiene tiempo de leer. Tal vez sólo los mendigos.

Sólo los mendigos que recuperan un viejo periódico, o una vieja revista, o un folleto publicitario, de una papelera, de un cubo de basura, y se detienen a descifrar lo que dicen. Como extasiados.

Les resultan extrañas esas noticias, esos personajes que aparecen, esas sesudas reflexiones, esos anuncios tan fenomenales de cosas tan innecesarias.

No entienden nada.

Es algo que no va con ellos. Como si pertenecieran -las noticias, los personajes, los anuncios de cosas tan brillantes y nuevas- a un mundo lejanísimo, situado a millones de kilómetros de donde viven ellos, en la calle, y habitado por gente muy extraña.

Gente que somos nosotros.

Pero, con todo, leen esos papeles viejos, tirados en una papelera, con una minuciosidad exquisita. Los mendigos, los que viven en la calle. Como si en cada palabra estuviese la palabra. Como si la verdad, la realidad real, estuviese ahí explicada. Y que ellos, los mendigos, los que viven en la calle, hubieran sido, por alguna remota e injusta causa o decisión, expulsados de ella.

Pero son los únicos que leen con atención.

El resto, nosotros, no tenemos tiempo de leer. Y sin embargo, nuestro cubo de basura está tan lleno…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s