Vivos, por supuesto

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Los anuncios en los bares de pueblo siguen siendo tan concretos y reales que, a los que venimos de las grandes ciudades -ahora que lo pienso, venir de una gran ciudad es como venir de ningún sitio- nos cuesta desentrañarlos. Nuestros conocimientos no sirven. Parece que vivimos en galaxias diferentes, aunque separadas tan solo por unos pocos cientos de kilómetros.

Tardé, mientras me tomaba el café, en darme cuenta de que los vendían vivos, no asados. Y ese detalle -no darse cuenta de algo tan evidente-  es suficiente para explicar nuestra ignorancia y nuestra lejanía de las cosas del campo.

Nunca se me ocurriría comprar un cebón o un cochinillo vivos. ¿Sería capaz, después de que me miraran a los ojos y de que me hocicaran en los pies, de sacrificarlos y comérmelos? Creo que no, por mucha hambre que tuviera. Y lo que es peor, ¿dónde los iba a meter mientras estuvieran vivos?

Pero hay más -pensé dándole el segundo sorbo al café. ¿Qué es exactamente un cebón? ¿Qué edad tiene un cochinillo para ser considerado como tal? ¿O es cuestión de peso?

Aunque, claro, mi desconocimiento es tan grande que ni siquiera sé lo que pesa una arroba. Me dicen que una arroba son unos once kilos y medio, si es en peso, pero como medida de líquidos -vino o aceite- son dieciséis litros. Acabáramos.

Así que, si el cebón pesa ente nueve o diez arrobas -más de cien kilos- y los cochinillos que he visto caben en la bandeja del horno, pueden ser entonces, perfectamente, padre e hijo. O no. Da un poco igual. Los cochinillos dejan muy pronto la pocilga paterna. Son bastante independientes.

Termino el café mientras pienso que me gusta ver este tipo de anuncios en los bares de los pequeños pueblos, aunque no me atañen ni me son útiles, pero siento que apelan a una vida más básica, más real. Que existe todavía.

El anuncio dice que alguien vende un cebón y un cochinillo. Probablemente alguien los comprará. Estamos en navidad. Es tiempo de matanzas y de celebraciones familiares. Su destino variará poco.

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2 comentarios sobre “Vivos, por supuesto

  1. Si decides comprártelos, aquí al lado el vecino tiene una pocilga que ya no se usa. Y nosotros todavía tenemos manzanas…
    (Aunque a mí me parece de mal gusto alimentar a un guarro con manzanas: en mi tierra los pork chops se sirven con apple sauce.)

    1. Bueno. Los cerdos tienen muy pocos remilgos a la hora de alimentarse. Cualquier cosa les viene bien. La manzanas incluso, que trituran enteras en un pispás, es un visto y no visto.

      Luego, el tipo de salsa con las que les adornan -una vez asados- creo que les da igual.

      Gracias por el ofrecimiento. Una pocilga que ya no se usa puede ser interesante.

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