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Archive for 26 febrero 2014

QP29

¿Si no pienso,
no existo?
¿O existo
luego?

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Salir al campo en busca de

Salir por la mañana y perderse en el campo. Salir por la mañana y no perderse en el campo. Salir al campo.

Salir al campo, a los sitios más recónditos, a los lugares que están más perdidos, a los que apenas llega nadie, salir a los sitios en donde se encuentran todas esas hierbas y frutos silvestres que durante siglos alimentaron a los que vivieron en estas tierras.

Ha estado a punto de perderse esa costumbre de salir al campo en busca de cosas que comer. Está más a mano la tienda de la esquina, el híper del pueblo de al lado. Ahora parece que se recupera esa costumbre de salir al campo, de perderse en el campo, durante unas horas, buscando esas hierbas y frutos silvestres.

Salir al campo en busca de hierbas y frutos silvestres que se puedan comer, tiene la doble ventaja de hacernos un poco más autosuficientes, al tiempo que recuperamos unos sabores reales.

Nos sentimos, además, un poco como aquellos individuos de hace miles de años que vivían por estas tierras antes de que empezara el ser humano a plantar, a hacerse sus pequeños huertos, a domesticar animales. Nos sentimos un poco como ellos, mucho antes de todo esto.

espárrago

Aunque nunca se abandonó del todo la costumbre de salir al campo en busca de espárragos trigueros, setas o criadillas de tierra. Conforman una especie de aristocracia de los productos silvestres, que son solicitados, buscados y consumidos de forma habitual. Incluso existe en torno a ellos un mercado al margen, de compra y venta, que funciona durante estos meses, cada año.

Otras plantas aromáticas, como el tomillo, el cantueso, el hinojo, el orégano o el almoraduj, también siguen utilizándose como aliño o aderezo, especialmente para las aceitunas.

Más inusual era, en estos tiempos, salir a buscar romazas, ajos porros, albanegas, acerones, verdolagas, cardillos, berros o tagarninas. Durante años, las romazas o los acerones que crecen en lugares húmedos, eran el único acompañamiento en los potajes de judías o garbanzos. Incluso se tomaban en ensalada, con un poco de aceite y una pizca de sal. O revueltos con huevo.

Ahora, de vez en cuando, alguien sale al campo en busca de romazas, cardillos o acerones. Otra vez.

Aunque los niños ya no salen a buscar moras.

Salir por la mañana y perderse en el campo. Andar durante horas. Conocer los lugares. Conocer las plantas. Distinguir las comestibles. Regresar a casa con un buen haz de ellas.

acerones

Una especie de partes comestibles de la naturaleza que durante algunos años -justo los que van desde la prehistoria a la posguerra- alimentaron a los que vivieron por estas tierras, y que ahora recuperamos en una cocina que no es nueva -es casi prehistórica- pero que es real, humilde, levemente amarga y absolutamente vegetal.

Y bastante barata. Solo tienes que salir por la mañana y perderte en el campo. Salir al campo.

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Cosas así

DSCN0622

También
necesitamos combustible
para funcionar.
No mucho.
Un poco. Algo.
Cariño y cosas así.

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A pie

Vamos bien.

Como van tan mal las cosas, han decidido que es mejor tomarlas con tranquilidad. Incluidas las urgencias.

a pie

Sanitarios de varios pueblos acudirán a pie a las urgencias
…a partir del 1 de marzo el personal sanitario de los centros de salud mencionados “sólo utilizaremos, para los desplazamientos a los avisos a domicilio, los medios que el SES nos proporcione, y a falta de ellos, no usaremos nuestros vehículos e iremos andando”.

Digo yo que, aunque no pueden dotar a algunos pueblos de transporte sanitario para el personal médico, sí que podrían buscar otras soluciones para que cuando los llamen no tengan que acudir, tan penosamente, a pie.

No sé, tal vez un servicio de acémilas.

Volveríamos a ver, entonces, la silueta del médico a lomos de una mula en medio de la noche, en mitad de la tormenta, aproximándose con la lentitud de un navío. Si el enfermo es fuerte, o la dolencia menos grave, llegaría a tiempo.

El animal permanecería en la puerta, bajo la lluvia.

Ya de regreso a casa, el médico, aliviado y feliz por haber salvado una vida o, meditabundo y filosófico, por no haber podido hacerlo, vería salir el sol entre las orejas de la mula.

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Autopodorretrato

espejo

Autorretrato de mis zapatos reflejados en un espejo tirado en la calle, apoyado en la valla de un solar, entre cristales rotos sobre la acera sucia de basura y cosas tiradas, como si hubieran abandonado los trastos inservibles de una mudanza o los restos de un cuarto de baño, de noche, ya tarde, después de haber llovido todo el día, en una calle bastante tranquila y poco importante, en la que apenas pasan coches, apenas pasa gente, y unos cuantos gatos se agazapan debajo del calor del motor de los coches recién aparcados o recorren el solar abandonado, entre la hierba crecida y los cascotes, donde antes hubo una casa y ahora queda un hueco al que se asoma, de vez en cuando, algún inquilino de los edificios colindantes que se acoda en la ventana del cuarto de baño a fumarse un cigarrillo, mientras la noche amortigua el sonido de los latidos del día y un individuo se para en la acera, saca una pequeña cámara de fotos y fotografía algo que hay en el suelo, un montón de basura, muebles abandonados, un espejo en el que se refleja y en el que no cabe.

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De la misma manera que florecen los almendros, en los escaparates florecen ahora los pequeños trajes de marineritos o de pequeñas princesas con blondas y tules. Todavía hay niños y niñas que hacen la primera comunión de la misma -o parecida- manera que nosotros la hicimos. Los tiempos han cambiado, pero no tanto, no tanto.

Ahora supongo que el problema, para muchas familias, más allá de creencias, es que te sale por un pico -casi como una boda- montar todo el tinglado. Y gastarse todo ese dineral en unos trajes carísimos, innecesarios y de un solo uso, parece un derroche -otro más- absurdo. Cuando no se llega a fin de mes.

La niña mira el vestido y los padres, la pequeña etiquetita del precio.

Por eso, en esta ciudad han tenido esta idea:

trajes

El consistorio tiene 44 trajes de comunión para prestar
El Ayuntamiento de Almendralejo pondrá a disposición de los ciudadanos 44 trajes de comunión, 34 para niñas y 10 para niños

Este servicio de préstamo se puso en marcha hace tres años, pero según reconoce la concejala de Asuntos Sociales ha tenido “poca acogida” entre las familias con pocos recursos, que es a quienes va dirigido. En los dos años se han dejado cinco trajes cada año.

Aunque este año tienen menos trajes en préstamo. Visto el escaso éxito, decidieron este verano enviar algunos trajes de primera comunión a una misión cooperante de Perú. Es muy probable que los terminen enviando todos.

Así que no sé si se podría extender esta idea a los otros actos sociales de nuestra vida, los momentos más señalados, aunque ahora que lo pienso, podrían quedar excluidos los bautizos. Dada la proverbial incontinencia de los bebés, la ropita de cristianar suele quedar bastante tocada.

Quedarían por alquilar los trajes de boda, siempre que se evitaran los tradicionales -y creo que ya, obsoletos- respectivos cortes de corbata y liga. Y de que el arroz sea arrojado con la debida moderación, y de que los amigos más proclives al burranquismo etílico se acerquen a los novios después del banquete con intenciones aviesas. El traje se ha de devolver en las mismas condiciones con las que se lo llevaron.

Ah, y quedan los entierros. Se podrían alquilar los féretros y depositar el cuerpo en el nicho o tumba directamente-o incinerarle a la manera india- sin desperdiciar maderas tan nobles para un uso tan breve. En este caso, además, no creo que le importara al difunto utilizar un ataúd de segunda mano.

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Al menos

desastre

Y pasados los años, ella pudo constatar que él, al menos, tenía razón en una cosa.

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