La virgen de Gottem

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Aunque puedan parecer copos de avena o fragmentos de fruta flotando en el desayuno, es imposible que lo sean. Son las once de la noche y ésta es mi cerveza.

Son las pequeñas hojas que se han desprendido de la flor de lúpulo que contiene cada botella de De Maeght Van Gottem. Tal vez sorprendan, incluso molesten, cuando bebes, pero su olor y su sabor -si optas por masticarlas- potencian de manera deliciosa el amargor fresco de esta cerveza. Las trituras mientras bebes.

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Hace poco que me enteré y, desde entonces, todo encaja mucho mejor.

No entendía mi pertinaz inclinación por la cerveza. Un elemento fundamental en su elaboración es el lúpulo, el vegetal que le aporta el amargor y que sirve de contraste al dulzor de la malta. Y el lúpulo –Humulus lupulus– es una de las tres especies de plantas de este género que pertenecen a la familia de las Cannabáceas.

Dicen que en la antigua Roma -me encanta esta expresión, tan imprecisa pero tan visual y evocadora- era habitual recomendar a los que tenían problemas de sueño, poner debajo de la almohada unas cuantas flores de lúpulo.

Ahora todo encaja mejor.

Además -para dar sabor a la cerveza y estabilizarla- se utilizan solo las flores femeninas -sin fecundar- del lúpulo. Vírgenes, por así decirlo.

Gottem es un pequeño pueblecito de Flandes Oriental de apenas quinientos habitantes. Allí está Sint Canarus, una de las más pequeñas microcervecerías del mundo. A su local acuden agricultores y gente del pueblo. Entre otras, elaboran esta De Maeght Van Gottem.

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Es una rubia fermentada de forma natural a la que añaden, a mano y una a una, una flor de lúpulo. Beberla es casi como un milagro de la naturaleza.

Pero -¡cuidado!- también es un milagro abrirla -por mucho cuidado que pongas- sin que salga la espuma con una presión inesperada e irrefrenable. Como si se manejara nitroglicerina, hay que hacerlo con cuidado extremo -y con la copa muy cerca. En cuanto la chapa cae, hay que andar rápido y embrocarla en la copa, que la recibe -eso sí- alborozada.

Si no andas listo, pierdes la mitad. (Pasa como con la vida)

De amarillo turbio y de espuma cremosa, su sabor nos lleva desde el lúpulo a los cítricos. O al revés. Se puede decir que, de manera literal, lo vegetal llena la boca del que bebe. A algunos puede resultarle algo molesto tener que apartar, mientras bebes, las hojas desprendidas de la pequeña flor -ahora subacuática. Pero es que se están encontrando con el origen. Y esas pequeñísimas molestias, a fin de cuentas, lo hacen todo más agradable y más real. (Pasa como con la vida: si la filtras y depuras en exceso, pierde todo el sabor)

Regresé a casa pensando en la virgen de Gottem y en cómo se había desperdiciado buena parte de ella al abrirla -aunque ese desperdicio del que hablo y en el que pienso (como pasa en la vida) es también una celebración-, mientras mordía una hojita de lúpulo que se había escondido bajo la encía.

gottem

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