Flores azules

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Flores azules con estambres amarillos.

Después de buscar durante todos estos años en internet cosas de lo más variopintas, cosas como el nombre de enfermedades incurables que tenían como síntomas los mismos extraños dolores que me acompañaban esa temporada o, de manera menos angustiosa, el nombre de alguna actriz porno que me parecía en esos días especialmente volcánica, he terminado escribiendo en la casilla de google frases como ésta: flores azules con estambres amarillos.

Ayer, en el campo, me llamaron la atención -no sé muy bien por qué-, entre un tupido y verdísimo herbazal, unas pequeñísimas flores azules. A pesar de ser tan diminutas, se distinguían al primer golpe de vista. No eran especialmente bonitas. Más bien corrientes.

Me arrodillé para hacerles unas fotos. Era un poco ridículo estar así, mojándome las rodilleras del pantalón e intentando enfocar y que no temblara la cámara.

Anagallis arvensis 1

Sin saber nada de botánica -ni de fotografía- he tenido que recurrir a internet para saber, si era posible, cómo se llamaban estas flores. Azules y, vistas de cerca, con unos estambres amarillos que resaltaban sobre un anillo rojizo, casi fucsia. Eran los únicos datos que tenía. A decir verdad, era la primera vez que me fijaba en ellas. Escribí en el buscador: Flores azules con estambres amarillos.

Es una Anagallis arvensis. Creo. Por lo menos tiene toda la pinta. Se parece mucho. Es bastante común en suelos soleados, en cultivos, en campos abandonados o en las cunetas de los caminos. Uno de sus nombres comunes es el de murajes. Crece también en los muros o paredes de piedra de las construcciones rurales.

El nombre del género, Anagallis, proviene del griego y viene a significar algo así como reír intensamente, ya que se creía que los pájaros -o las gallinas- que las comían, empezaban a cantar alborotadamente. Arvensis significa, literalmente, que crece entre cultivos.

Para colmo, en muchos lugares es conocida como Pimpinela Escarlata. Resulta que esta pequeña flor era el emblema de sir Percy Blakeney, protagonista justiciero y defensor de inocentes, oculto tras una apariencia de petimetre, de la añeja y encantadora novela de la baronesa de Orczy.

Aunque la mayoría de las flores de esta especie son azules, hay también algunas, no muchas, que son de un color rojo o anaranjado. Tal vez escarlata. La botánica y la naturaleza -y la literatura- tienen estas cosas.

Cada flor tiene cinco pétalos azules con estriaciones, a la manera de pequeños y débiles abanicos. En el centro de los pétalos muestran una corona de un color casi fucsia, casi magenta, como si quisieran que resaltaran, aún más, los cinco estambres amarillos que sobresalen por encima de la flor tan azul.

No tiene aspecto de ser emblema de nada ni de nadie, es muy pequeña, muy común, muy simple y con unos pétalos sin redondear -da la impresión de que están mal cortados, como mordisqueados o mal rematados-, sus colores son planos y muy básicos, y no puede competir -creo que tampoco lo pretende- con la belleza y el porte de las otras flores.

Estuve un rato arrodillado delante de ella haciéndole estas fotos. Y he estado otro rato buscando su nombre y escribiendo algo -esto- acerca de ella.

Como si importara a alguien.

Anagallis arvensis 2

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2 comentarios sobre “Flores azules

    1. Puede parecer banal. O evidente. Pero he llegado a la conclusión -al cabo de los años- de que lo que haces, hay que hacerlo siempre como si importara a alguien. Aunque no le importe a nadie. Es más, aunque le importe a alguien.

      Hay que hacerlo igual.

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