Rastros

Hay que tener cuidado con los rastros.

Bien para no dejarlos, como cuando uno presta su ordenador a otra persona y se da cuenta -ya tarde- de que no ha eliminado el historial de búsquedas; o bien para dejarlos debidamente, y evitar así lo que le ocurrió al pobre Pulgarcito, que fue dejando miguitas de pan en el bosque para poder regresar, y cuando quiso volver, ya se las habían comido los pájaros.

Pero si te dedicas al robo, no conviene dejar ni migas de pan. Y mucho menos, un continuo y oloroso reguero de gasoil.

rastro

Esclarecen un robo de gasoil tras seguir durante 30 kilómetros
un reguero de combustible

Resulta que iban chorreando.

Después del robo, y con las prisas, no debieron cerrar bien alguna llave y fueron dejando un llamativo rastro de gasoil que los agentes no tuvieron más que seguir. El reguero de gasoil -de unos treinta kilómetros- iba desde el lugar del robo, en un cortijo en el campo, a la nave de un pueblo cercano en donde los ladrones ocultaron la furgoneta con el depósito sustraído.

Supongo que debía andar ya por la mitad. Si hubiera estado más lejos, llegan con él vacío.

Menos mal que -según cuenta la noticia- además de los 2.000 litros de gasoil -bastantes menos al llegar- y unos cuantos aperos y herramientas, también se llevaron 900 kilos de garbanzos. Eso debieron pensar. Algo es algo.

En estos tiempos que vivimos, me da la impresión de que no hacemos otra cosa más que dejar rastros. Pero son tantos y tan irrelevantes -redes, llamadas, cámaras, registros, datos, claves- que conforman un tapiz tan tupido, caótico y reiterativo, que no hay dios que sea capaz ya de desenredarlo, ni para qué.

Nos da igual que sean como migas de pan y que se las coman los pájaros. O que nos hayamos dejado abierto el depósito del gasoil. No tenemos pensado regresar. Vivimos en una absurda huida hacia adelante, mientras generamos, de paso, toneladas de rastros, millones de huellas y un reguero interminable, para nada.

Si al menos nos hubiéramos acordado de haber cogido unos cuantos kilos de garbanzos…

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2 comentarios sobre “Rastros

    1. Son tantos los rastros que vamos dejando, que están empezando a confundirse con la basura que generamos. Si no son ya lo mismo.

      Gracias por leer. (Y por comentar, claro)

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