Persiguiendo nubes

Hace tiempo que no veía a Malcolm Scarpa por el barrio.

Antes no era difícil verle pasar -absolutamente desapercibido- por cualquier acera. Parecía un ángel despistado. En algún bar tomaba, solo, un café, mientras se quedaba hipnotizado mirando bufar y gotear la brillante máquina como si estuviera mirando una tragaperras.

Un día me lo encontré en el metro. Miraba con atención el plano que hay en las paredes del vagón. Lo miraba como si estuviese desentrañando la Piedra de Rosetta. Me extrañó verle sin una bolsa amarilla de La Metralleta en la mano.

Ayer le volví a ver. Malcolm se ha cortado el pelo.

Recuerdo verle a menudo en la única y última tienda de discos que queda en el barrio. Allí te podías -literalmente- tropezar con él. Como los vinilos quedaron desterrados, en cajas de cartón, a los huecos que había debajo de las estanterías y expositores, había que ponerse casi a cuerpo tierra para buscar algo entre ellos.

Tenían una pequeña banquetita que hacía las veces de escalera. Allí pasaba, sentado, encogido, debajo de los expositores, largos ratos buscando algún disco remoto y genial. Olvidado, claro.

No era difícil que te tropezaras con él.

Reconoce que tiene que cambiar de abrigo porque ya no le paran ni los taxis.

Es uno de los mejores músicos -y uno de los mejores escritores (aunque solo ha escrito un libro, absurdo, divertidísimo, genial, desordenado y fallido)- de su generación. Y nadie lo sabe.

Ahora me lo encuentro de nuevo en los jardines de la Casa de la Misericordia de Bilbao persiguiendo nubes.

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4 comentarios sobre “Persiguiendo nubes

    1. Qué te debo, Jose? Editorial Gamuza Azul.
      La editorial ya no existe. Tal vez quede por ahí algún ejemplar.
      Tengo uno que guardo como oro en paño.
      De manera algo absurda, leerlo me empujo a escribir.
      Es un caos y está bastante mal editado. A ello contribuyó el propio Malcolm Scarpa (o el azar). Él cuenta:
      “Tenía los doscientos folios sin enumerar en una carpeta. Un día se me cayó al suelo y los coloqué como dios me dio a entender, ya que el sentido del libro no cambiaba en absoluto. A lo mejor el motivo de haberlo dejado así es que no soy escritor”.

  1. Realmente, todo un personaje; gracias por presentarlo. Buscando mas, encontré una entrevista para una Feria del Libro en que le preguntan por el libro que no recomendaría, aparte del Quijote: “el mío”, responde.

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