El vuelo de los escarabajos

escarabajo meloideo

Ni sabía que esto fuera un escarabajo, ni sabía que los escarabajos pudiesen volar. Toda una vida aprendiendo cosas -cosas idiotas e ininteresantes- para comprobar a diario que el tamaño de mi ignorancia es de dimensiones oceánicas.

Porque, efectivamente, no tengo ni idea.

Pensé que era una mariquita un poco grande y alargada. Hasta aquí llegan mis conocimientos. Como para muchas otras cosas -y para cosas más trascendentes- son limitados, aproximados y equivocados. Pero tras consultar en esto de internet, me entero de que estoy ante un Mylabris quadripunctata, más conocido como escarabajo meloideo.

La verdad es que esto que cuento no es importante ni interesante, pero te pones a curiosear y siempre encuentras algo para pasar el rato.

Estos bichos, un poco como los turistas, viven en verano -de junio a septiembre- en todo el sur de Europa, especialmente en prados soleados, cunetas, bordes de caminos y matorrales con flores. Porque, según dicen los que saben de estas cosas, viven y duermen encima de ellas. Tranquilamente posados sobre las bamboleantes flores, meciéndose con la brisa y pegándose, mientras tanto, unos buenos hartazones de polen.

Un poco como los turistas.

También cuentan los que saben de estas cosas que las crías de este escarabajo se alimentan de la puesta de varias especies de saltamontes. Esperan a que eclosionen los huevos y se zampan estas pequeñas larvas, tan tiernas y sabrosas.

Glups.

La coloración roja con puntos negros -como la máscara o la cara de los personajes más maléficos y satánicos de muchos cómics y películas- sirve para avisar a los posibles predadores de que su hemolinfa -qué bonita palabra-, un líquido equivalente a la sangre en el cuerpo humano, es muy tóxica.

Cuando están en peligro, se hacen mala sangre y la segregan.

Pero lo que no recordaba -o no sabía- es que los escarabajos también pueden volar. Son, al fin y al cabo, coleópteros, que etimológicamente es una palabra compuesta por dos términos griegos, koleos -caja o estuche- y pteron -ala.

Y es cierto, tienen sus alas guardadas -protegidas- en un estuche que se abre y se cierra. (¿Lo ven? Siempre encuentras algo interesante -bueno, dejémoslo en curioso- para pasar el rato)

Aunque no todos, sí que la mayoría de los coleópteros pueden volar. Muchos de ellos lo hacen solo si es imprescindible. Otros, tienen los élitros soldados y las alas atrofiadas, lo que les inhabilita para hacerlo.

Pero la mayoría sí que es capaz de volar. Zumban cuando lo hacen como un avión de carga escaso de combustible. Y vuelan tan torpemente, con tan poca destreza, que resulta enternecedor, un poco ridículo.

Pero vuelan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s