El cuento de nunca acabar

Sin título

El cuento de nunca acabar es un poco largo.
El cuento de nunca acabar no se acaba nunca.
El cuento de nunca acabar no sabe cómo terminar.
El cuento de nunca acabar desconoce la palabra final.

El cuento de nunca acabar es desesperante.
El cuento de nunca acabar se repite siempre.
El cuento de nunca acabar se enrosca y no avanza.
El cuento de nunca acabar no tiene ninguna prisa por acabar.

El cuento de nunca acabar, al final, resulta que es muy corto.
El cuento de nunca acabar, sin embargo, acaba.
El cuento de nunca acabar claro que sabe cómo terminar.
El cuento de nunca acabar conoce de sobra la palabra final.

El cuento de nunca acabar es muy entretenido.
El cuento de nunca acabar nunca se repite, siempre es distinto.
El cuento de nunca acabar, aunque no progrese, no para de avanzar.
El cuento de nunca acabar sucede a una increíble velocidad.

El cuento de nunca acabar no entiende de extensiones ni de duración.
El cuento de nunca acabar acaba cuando empieza y empieza, realmente, cuando acaba.
El cuento de nunca acabar no sabremos nunca cómo termina.
El cuento de nunca acabar guarda una palabra, que no pronunciará, para el final.

El cuento de nunca acabar nos divierte, aburre y desespera.
El cuento de nunca acabar parece el mismo y, aunque lo sea, siempre es otro.
El cuento de nunca acabar no avanza, pero no se detiene y continúa.
El cuento de nunca acabar transcurre veloz, con una lentitud de vértigo.

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4 comentarios sobre “El cuento de nunca acabar

  1. ¡Hola, Quaderno de notas¡ Soy Palabras a la vida -www.palabrasalavida.wordpress.com- y te he nominado a los Premios Dardos. Es un premio honorífico que se da entre blogueros y reconoce “valores personales, culturales, éticos y literarios que son transmitidos de una forma creativa y original mediante la escritura”. Si quieres aceptar el premio, pásate por mi blog para saber qué hacer. Tu blog me gusta porque en su atmósfera flota ese tipo de belleza que nace de lo pequeño, de lo cotidiano y que casi siempre al volverse anecdótico resulta que se convierte en la mejor metáfora de la vida. La que mejor muestra. Muchas gracias por tu trabajo.

    1. Ah, muchas gracias por considerar que lo que hago pueda llegar a optar a un premio, aunque sea honorífico. Siempre hace ilusión, aunque refunfuñe al reconocerlo.
      Pero sobre todo gracias por leer, por comentar y por escribir. Es ya todo un premio -para quienes lo hacemos- seguir haciéndolo.
      (Ahora me doy una vuelta por tu blog)

  2. A tu manera de contar le sobran razones para recibir un premio.
    Me ha encantado tu última entrada sobre la necesidad de escribir…Siento que se escribe para ser o tal vez se es escribiendo..Pasa como con la respiración..Se respira para ser y sólo se es respirando…Una cuestión vital…Y tú la vuelves muy bella….Hasta pronto 😉

    1. Ah, un montón de gracias.
      Escribir debe ser como respirar, no tan importante claro, porque podría vivir sin escribir, pero no sin respirar, tampoco conviene exagerar.
      Aunque cuando escribo -o cuando leo- respiro mejor.
      Gracias de nuevo por ayudar a respirar mejor.

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