Columnas, farolas, mordiscos, abrazos

Pieter Breughel, como sólo tenía una tabla cuando se ponía a pintar, pretendía meter el mundo, la vida entera y todos sus habitantes y costumbres, en él. Y lo más curioso es que le cabía. Allí está todo. Aquí lo tienen.

netherlandish-proverbs-1559

En 1559 pinta Nederlandse Spreekwoorden -Los proverbios flamencos-, óleo sobre tabla de roble en la que, sin orden ni concierto -recordemos que está pintando el mundo, la vida-, acumula escenas y personajes que representan más de cien proverbios, dichos o refranes de la época.

Nadar contra corriente, El pez grande se come al chico, Darse de cabezazos contra una pared, Echar flores a los cerdos, Atar los perros con longaniza, Los tontos consiguen las mejores cartas… y otros muchos que hoy desconocemos, los integra con una alegre, desenfadada y cínica maestría. Otros más han caído en desuso.

Pero lo que continúa igual hoy día, es la proliferación incesante de las locuras y debilidades humanas. Porque Breughel, con la excusa esa de los proverbios, lo que pinta -una y otra vez- es la estupidez humana y lo absurdo de la vida de los hombres en sus más mínimos -y nimios- detalles.

Curiosamente, en el cuadro -como en la vida-, a pesar de la disparidad y dispersión absoluta, todo, al final, guarda una insospechada unidad compositiva.

Aunque, como viene siendo habitual, no quería hablar de esto. Quería contarles que ayer -aparte de otras muchas más- me bebí una cerveza. Una Pilaarbijter.

Pilaarbijter

Al indagar un poco más sobre ella (¿?), me entero de que se trata de una cerveza elaborada por encargo del obispo de la Diócesis de Brujas. Para darle nombre y decorar su etiqueta, se acordaron de la tabla de Breughel, en la que aparece, en la esquina inferior izquierda, la escena de un pilaarbijter, literalmente algo así como uno que va por ahí mordiendo las columnas, que es el nombre con el que eran conocidos en aquellas tierras los hipócritas, los falsos y los aduladores.

En la etiqueta también aparece el escudo de armas del obispo de Brujas y, abajo del todo, un lema que me tranquiliza: cum licentia Dioecesis Brugensis, con la aprobación de la diócesis de Brujas. Beber cerveza, entonces, es una bendición.

La Pillarbijter Blonde es una cerveza de alta fermentación. Tiene un color rubio claro y una espuma muy blanca y abundante. Resulta muy refrescante y posee un toque amargo bastante prolongado, a la que se añade una punta sutil de sequedad. Las sensaciones que deja son muy agradables.

Y deambulando mentalmente entre esas sensaciones tan agradables, volví a darle vueltas a Breughel, al obispo de Brujas y al muerdecolumnas, que tal vez en nuestro país habría que llamarlo meapilas, expresión, también, bastante gráfica. Aunque también hay otros individuos similares a los que da por morder esquinas o abrazar farolas. Breughel no daría abasto.

netherlandish-proverbs-1559 - detalle

Llegué a pensar, al principio, que el dibujo de la etiqueta hacía referencia a los borrachos que no se tenían en pie y se tenían que ir abrazando a los pilares, columnas o farolas que encontraban a su -zigzagueante- paso. Pero no.

Aunque en nuestro idioma, acaso podamos establecer cierto paralelismo entre aquel viejo pilaarbijter y nuestro actual abrazafarolas, tipo que se va abrazando a todo el mundo, lo conozca o no, que con tal de conseguir su propósito o, simplemente, adular a los poderosos, se abraza a ellos con una efusión tan falsa -y tan hipócrita- como ostentosa, golpeando con un estruendo hueco -cuánto tiempo, qué alegría verte, cómo te va- y sonoro las espaldas del otro, como si estuviera sacudiendo, enfervorecido, una estera llena de polvo.

Y si no encuentran a nadie digno de sus golpetazos y alharacas, no dudan en hacerlo con una farola. Da igual. La cosa es que te vean saludar.

En fin. Salud.

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2 comentarios sobre “Columnas, farolas, mordiscos, abrazos

    1. La curiosidad por los libros, la música y la pintura, también la he trasladado a la cerveza.

      Aunque en el 90% de los casos abrevo lo que tienen en los bares, de vez en cuando me doy un lujo.

      (Y es curioso, llevo ya un tiempo con estas cervezas y las disfruto igual -o más- que los libros, la música o la pintura)

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