Los caminos

camino

Andas entre la hierba crecida. Luego vuelves por el mismo sitio y vuelves, una vez más, a ir justo por donde fuiste y por donde has regresado. Es, acaso, el camino más recto, o el más cómodo, o simplemente te resulta más fácil volver, o volver a ir, por donde fuiste, por donde la hierba ya está aplastada.

Entonces, pisada a pisada, vas haciendo un camino. Ya no hay que aventurarse y tantear, ahora es más sencillo, ahora no tienes que pensar por dónde ir, es más fácil transitar el camino ya abierto. Es por aquí.

Ya no nos acordamos de que lo hicimos pisada a pisada, tal vez sin ninguna intención de hacerlo, pero al andar -al ir y al venir-, fueron conformando nuestros pasos el camino que ahora recorremos -cada vez que vamos, cada vez que volvemos- con mayor seguridad.

Ahora caminamos por caminos. Pero antes, al principio, no era así.

Alguien dijo alguna vez que, cuando andamos libres campo a través, debemos evitar siempre los caminos. Una vez que seguimos uno, es muy difícil volver al campo abierto.

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