La ropa en los armarios

De la misma manera que ha vuelto -son tiempos difíciles y de recuperación de las cosas más básicas- la necesidad -y el redescubrimiento y el placer (si hubiera algo más de tiempo)- de cocinar, de hacer guisos como los de antes, y bizcochos y madalenas y rosquillas, como lo hacían nuestras madres en las oscuras y cortas tardes de invierno, también parece que ha vuelto la costura y el punto, aunque me temo que esto no lo hacemos con la misma pericia, destreza y eficacia con que lo hacían nuestras madres.

Para los definitivamente torpes e incapaces -y como no están los tiempos para tirar nada- cada vez hay más tiendas de arreglos de ropa, que por poco dinero, te sacan una sisa o te suben los bajos del pantalón.

Nunca falta un siete para un descosido.

arreglos

De todas formas, tenemos demasiadas cosas en los armarios, y no lo digo solo metafóricamente. Demasiada ropa, demasiados abrigos, demasiadas camisas, demasiados zapatos, demasiadas zapatillas, demasiados vestidos, demasiadas americanas, demasiados suéteres.

No sé, pero la cuestión es que, al final, acabamos poniéndonos las mismas dos o tres cosas durante semanas y semanas, como si no tuviéramos otra prenda que ponernos. Cuando lo que ocurre es que nos ponemos lo primero que encontramos, lo que tenemos más a mano, dejando olvidada la otra ropa por la sencilla razón de que está debajo o al fondo del todo o dios sabe dónde.

Luego pasa lo que le pasa, que, cuando te quieras dar cuenta, pasa de moda -como nos ha ocurrido a nosotros.

También puede pasar que se quede pequeña -y no porque haya encogido, sino, más bien, porque nosotros nos hemos expandido- o que ese color -o esos dibujos- ya no se lleven.

Incluso podemos llegar a comprar algo que necesitamos porque creíamos que no teníamos y resulta que sí, que ya la teníamos, igual o incluso mejor, que simplemente es que no nos acordábamos de esa prenda, porque estaba debajo o al fondo del todo o dios sabe dónde.

La cuestión es que tenemos los armarios llenos y nada que ponernos.

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2 comentarios sobre “La ropa en los armarios

  1. Los armarios tienen la fea costumbre de llenarse de cosas, la mayoría inútiles. Da igual que los vacíes, se vuelven a llenar. A los cajones les pasa lo mismo y a los altillos todavía más.

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