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Archive for 31 diciembre 2014

De alguna manera

2015

Como un huraño ermitaño sentado en el escaño, bajo un travesaño y al pie del peldaño, entre paredaño y soterraño, miro afuera el castaño y el caño aledaño que cae sobre el baño.

No solo soy tacaño con el paño, sino que por todo me ensaño y me regaño. Y rebaño y arrebaño, y empaño y desempaño, y engaño y desengaño. Así que si, como antaño, desentraño, ahora, hogaño, enmaraño, araño, ensaño y hago daño.

Está claro que fuera del rebaño hay más redaño. Aunque no deja de ser un extraño amaño para tamaño apaño.

Pero, de alguna manera, acompaño.

Feliz año.

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Fall of Phaethon

This wheel’s on fire,
Rolling down the road.

Faetón iba como loco. Era joven y pretencioso. Alardeaba ante sus amigos -incrédulos y provocadores- de que su padre era el dios-sol. No le creían y se reían de él. Así que, un buen día, para dejarles boquiabiertos, decidió robarle el coche a su padre -que en realidad era el dios-sol- y darse un garbeo -a toda velocidad- con él.

Era un coche demasiado potente -y demasiado peligroso- para que un joven tan inexperto pudiera conducirlo.

A toda velocidad, Faetón se dejó llevar, primero por la euforia, pero después, ay, por el pánico, y su aventura acabó en catástrofe. No lo pudo controlar y todo, a su paso, el mundo entero tal y como lo conocemos hoy, quedó arrasado. Cayó, derribado finalmente por Zeus, para evitar males mayores, al río Erídano, donde murió confundido con los cisnes que ahuyentó.

Era, ciertamente, el hijo del sol, pero ardió antes de tiempo.

El otro día, en la ciudad cercana, ocurrió esto:

arde

Un coche circula con una rueda ardiendo

Circuló el individuo -es cierto- bajo los efectos del alcohol, pero también lo hizo como el hijo de un dios -aunque eso sí, como el hijo de un dios caído en desgracia por su vehemencia e imprudencia. Con el acelerador pisado hasta el fondo y la rueda ardiendo. Y no es una metáfora.

(Si hubiera sido de noche, el efecto hubiera sido impagable: una rueda en llamas, iluminando la oscuridad a toda velocidad. Una metáfora, entonces, real. Una metáfora con olor a goma quemada e interrumpida, como siempre, por los guardias)

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El lugar

paisaje_desde_el_coche

Cuando uno vuelve,
¿viene?, ¿va?,
¿o simplemente regresa?
Pero, ¿cómo puedes regresar
cuando escapas de tu lugar?

Huyes, pero
¿por qué vuelves a escapar?
Acaso el problema
no sea el lugar.

Porque siempre terminas
por escapar,
como si estuvieras atrapado.

Atrapado incluso mientras huyes,
permanentemente escapando,
cuando sabes que
no puedes escapar.

Voy. Vuelvo. Me escapo.
Huyo. No me quedo.

El camino. Ése es el lugar.

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KN R

KN   R

Hace unos treinta años, algún año arriba, algún año abajo, alguna noche de viernes o de sábado, escapábamos a alguna discoteca de alguno de los pueblos cercanos. Aunque llamarlas discotecas era una exageración.

Las noches se alargaban tóxicas.

El otro día pasé por la puerta de una de ellas. No era más que una casa de pueblo -seguramente antes era el baile– con un pequeño jardín a la entrada. La cancela estaba decorada con dos guitarras de chapa y el nombre arriba.

Lleva cerrada y abandonada muchos años. Las guitarras se han oxidado y al nombre se le han caído varias letras.

Quien pase por ahí no podrá leerlo, ni sabrá adivinar qué ponía. KN     R.

Hace unos treinta años, algún año arriba, algún año abajo, alguna noche de viernes o de sábado, por unas carreteras estrechas y oscuras, íbamos al Knopfler.

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Llegas a casa tarde, un poco despeluchado, y te refugias, agradecido, bajo la ropa de la cama. Afuera hace frío.

La luz de la mesilla parece apaciguarlo todo.

Si todavía el sueño puede esperar y la moderada -pero efectiva- ingesta de alcohol te permite leer durante un rato -a despecho del mundo-, no conozco lectura más recomendable para estos días de Navidad que un par de cuentos -precisos y conmovedores- de Truman Capote.

Uno de ellos es más dulce y sucede en el campo. El otro, es algo más amargo y transcurre en la ciudad. Son como dos caras de una misma moneda que comparte protagonista: él mismo, de niño.

Es difícil no contener las lágrimas al terminar de leerlos.

Aunque es mejor -infinitamente más cercano- hacerlo en un libro, en papel, si pincháis en las respectivas fotos, creo que aparecen.

Un recuerdo navideño

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Una Navidad

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–o–

Has llegado algo despeluchado a casa, pero ya puedes refugiarte, después de haber leído un rato, con una sonrisa, debajo del edredón hasta mañana.

(Ah, y feliz esto y próspero lo otro)

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El cuclillo y el ruiseñor cantan hacia la misma época del año, esto es, durante la primavera, desde mediados de abril hasta finales de mayo, más o menos. Y estas dos aves hicieron una competición sobre cuál de las dos tenía el canto más armonioso. Buscaron un juez. Como se trataba de una disputa sobre sonidos juzgaron que el más docto y más adecuado era el burro porque tenía las orejas más grandes que los otros animales. El burro rechazó al ruiseñor porque dijo que no entendía sus armonías y dio la victoria al cuclillo.

Johannes Ludovicus Vives, Exercitatio Linguae Latinae, 1538.

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juan-luis-vives

1 El autor

Cuando tu padre tiene, durante años, problemas con la Inquisición, sin más motivo que el de su origen, hasta que es, finalmente, condenado a la hoguera, y tu madre, aunque murió hace años, ay, demasiado joven, también es sometida a proceso y condenada, ordenando el alto tribunal que sus restos sean desenterrados y quemados públicamente, no se te ocurre volver a tu país.

Juan Luis Vives, que marchó muy joven al extranjero a proseguir sus estudios, no le quedó más remedio que mantenerse alejado de la inquisitorial España. Eran los primeros años del siglo XVI, en la ciudad de Valencia. Nació, está por demás decirlo, en una familia de judíos conversos.

En 1509 marcha a estudiar a París. Pero tres años después se traslada a Brujas, donde es contratado como preceptor de los hijos de una acaudalada familia de comerciantes de origen valenciano. (Más tarde se casaría con uno de estos niños: Margarita Valdaura).

En 1517 se traslada a Lovaina. Publica varios libros. Su fama de hombre sabio crece por todo el orbe conocido. Le ofrecen la cátedra que dejo Nebrija en Alcalá. Pero le da miedo regresar a España. Continúa, años ha, el proceso de la Inquisición contra su padre. Rehúsa.

En 1523 es nombrado Lector en el Corpus Christi College de Oxford. Durante años es el protegido de la reina Catalina. En 1528, repudiada la reina por el rey, regresa a Brujas. Continúa publicando diversas obras, siempre en latín, hasta que muere de gota en la ciudad flamenca -su seguro hogar durante años- el 6 de mayo de 1540.

Eruditus, doctus vir o studiosus sapientiae…, de cualquiera de estas maneras podría ser definido. Fue un filósofo moralista y reformador de talla universal, un perfecto humanista que luchó por recuperar la independencia de pensamiento a través del conocimiento y por transformar las estructuras mentales y culturales de Medievo. (Gracias wiki).

Su vida fue una huida constante y su patria, el exilio. Huye de la inquisitorial España; huye de los teólogos de Lovaina; huye de la Inglaterra de Enrique VIII… Huye siempre en busca de algo.  Solo la amable ciudad de Brujas -una ciudad mercantil y burguesa- le acoge sin sobresaltos, y él la siente como su verdadero hogar al que regresa siempre.

Mientras, desde España llega el humo asfixiante de los braseros de la Inquisición, atizados por hombres oscuros y mediocres que lo dominan todo allí.

No puede ni siquiera añorar la luz de Valencia. Recuerda a sus padres.

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2 El libro

Entre su extensa bibliografía aparece en 1538, como una obra menor, los Exercitatio Linguae Latinae (o Diálogos). No son más que varios ejercicios de conversación en lengua latina, redactados con el objeto de enseñar dicha lengua a los estudiantes. Durante más de cien años fue un libro escolar muy común en toda Europa.

Un niño va a la escuela, un matrimonio discute, el dueño de una taberna prepara la comida para una boda, unos amigos juegan a las cartas… Estas pequeñas y cotidianas escenas le sirven para adaptar la lengua latina a las nuevas realidades.

Son, además -y es lo que más nos interesa-, inapreciables cuadros de la vida cotidiana de aquellos años, en los que Vives muestra un intenso amor por las cosas pequeñas, por la armonía de los detalles, describiendo, sin más, una existencia prosaica y feliz, doradamente mediocre.

Tienen el encanto de las pequeñas miniaturas flamencas.

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3 Algunos fragmentos

Aquí, el latín se despoja de solemnidad.

Así, uno de los diálogos se titula Vestitus et deambulatio matutina, o lo que es lo mismo, El vestido y el paseo de la mañana. O como este otro, Cubiculum et Lucubratio, que no es más que  La habitación y el estudio nocturno.

Explica a los estudiantes el valor de la escritura en varios de los Diálogos. En uno de ellos dice uno de los personajes:

Manrique. (…) Después dijo que los amigos ausentes podían conversar gracias a las letras. Añadía que en esas islas descubiertas recientemente por nuestros reyes, de donde traen el oro, no parece haberse descubierto nada más admirable que el que los hombres puedan descubrirse mutuamente sus pensamientos desde regiones alejadas entre sí enviándose algún papel moteado con manchitas negras. Porque preguntaban si el papel sabía hablar.

Y más:

Maestro. (…) Los sonidos son los signos del alma entre los presentes y las letras entre los ausentes.

Aunque tampoco hay que excederse:

Lurco. (…) Me pedías que hablase, yo haré que dentro de poco me pidas, me supliques y me mandes que me calle; como el flautista árabe que para empezar a cantar pedía un óbolo y para dejar de hacerlo, tres.

Y mucho menos hay que excederse con la bebida, pero ya sé que es difícil no hacerlo:

Glaucia. La alegría es la puerta de la embriaguez. Nadie se dedica a beber con la idea de emborracharse; pero bebiendo se alegra y a continuación sigue la embriaguez. Ciertamente es difícil marcar el límite de la alegría y mantenerse en él. El paso de la alegría a la embriaguez es resbaladizo.

Será mejor, entonces, que me despida de ustedes:

Plinio. (…) Cántame algo con la vihuela mientras me meto en la cama, como hacían los pitagóricos, para que me duerma antes y mis sueños sean más placenteros.

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