La era de las telecomunicaciones

telefonos

Encontré estos viejos teléfonos en un cajón.

No sé muy bien por qué uno guarda las cosas ya inservibles. Ahora, antes de deshacerme de ellos definitivamente, les he hecho una foto. Tampoco sé muy bien por qué hago fotos a las cosas que ya no sirven.

Les he echado un vistazo por última vez y se me ha venido a la cabeza esto:

“Uno no sabe lo que es peor, si las llamadas perdidas no respondidas o las llamadas no hechas”.

Anuncios

Argumentos (10)

Cuando no se me ocurre nada recurro a estos viejos recortes de periódico. Sinopsis de películas que echaban ese día en la tele, tal como aparecieron, simplemente para que nos hiciéramos una idea de qué iba la película en cuestión.

Eran tan breves -o estaban tan incompletas- que daba un poco igual. Te prometen algo, tú te imaginas lo que quieres y luego la película va de otra cosa.

Realmente daba un poco igual.

Ahora, esas sinopsis resultan sugerentes o idiotas, descabelladas o certeras, inesperadas o banales. La vida también es un poco así. Por eso nos gustan las películas.

Nos gustan casi tanto como estas pequeñas sinopsis, pequeñísimos poemas en prosa, tan breves que no llegan ni a ser prosa ni a ser poesía, solo dos o tres líneas en un periódico.

19 de junio de 1976-page-001

 -O-

A finales de los años treinta, un matrimonio decide abandonar Rumanía y retirarse a una isla paradisíaca.

 -O-

Un hombre secuestra a un niño y coloca en su cuerpo una bomba con mecanismo de tiempo. Después solicita el rescate. Cuando el malhechor muere, la policía ha de trabajar contrarreloj para localizar la víctima antes de que se produzca la explosión.

 -O-

En vista de que el matrimonio no está autorizado, el protagonista decide asesinar a su mujer para poder contraer matrimonio con una chica más joven y ardiente.

 -O-

Dos valientes científicos se dirigen por barco a una isla para acabar con unos monstruos que parecen tortugas gigantes y que se alimentan de huevos y sangre humana.

 -O-

Un joven romántico, enamorado de su novia, una chica un poco informal, descubre que ésta sale a escondidas con el líder de un grupo musical.

 -O-

El planeta Marte va muriendo lentamente por falta de oxígeno y de calor. Nadie en la Tierra sospecha que sus habitantes están buscando otro mundo.

 -O-

Para decidir con la necesaria serenidad a cual de sus dos admiradores ama, la protagonista ingresa en un convento.

 -O-

Mientras el príncipe Metternich estudia sus planes de remodelar Europa en el Congreso de Viena, la astuta Fanny planea una estratagema para reformar a su volátil amante Martin.

 -O-

En 1926, Agatha Christie, esposa del coronel Archibald Christie y ya maestra indiscutible de la novela policiaca, ante las dificultades por las que atraviesa su matrimonio, desaparece sin dejar rastro.

 -O-

Un modesto y amargado funcionario de un banco ve la oportunidad de cambiar su vida durante un atraco.

 -O-

En un rancho del Medio Oeste norteamericano, habitado por una simpática familia, un amigo regala a uno de los niños un hermoso ganso. El chico se encariña con el animal, pero su familia decide sacrificar el ganso para celebrar el Día de Acción de Gracias.

Románticos a nuestro pesar

enrique de ofterdingen

Insufrible. Insufrible y me quedo corto.

Reconozco su importancia y su lugar preeminente en la historia, no solo de la literatura, si no de las ideas, pero la lectura del Enrique de Ofterdingen de Novalis me ha resultado extremadamente estomagante.

Novalis -seudónimo que adoptó para su vida literaria y que significa el que construye el nuevo país– bien pudiera haberse convertido -antes de la irrupción de Goethe- en el padre de la vida espiritual de Alemania, pero murió en 1801, a los 29 años.

Su figura y su truncada obra, encauzan y verbalizan la rebelión anti-racionalista y anti-ilustrada, y adoptan ambas, tan fiel como apasionadamente, el romanticismo como forma de vida y como sistema de pensamiento.

Todo lo material es expresión de lo espiritual, y a partir de aquí, todo se lía bastante.

Su amada, Sophie von Kühn -apenas una adolescente- muere cuando llevaban dos años de compromiso y Novalis, desesperado, llora y escribe y escribe. Mientras guarda el luto estudia ciencias, se forma como ingeniero y trabaja en unas minas de sal.

El romanticismo estaba en marcha, como su tuberculosis, como la de su amada, como sus lecturas de Píndaro en un pabellón acristalado en una espléndida mañana de verano, como sus aforismos, como sus Himnos a la Noche, como su futura obra maestra, el Enrique de Ofterdingen… que finalmente se quedó a medio hacer.

novalis

Pero el romanticismo estaba en marcha.

Queda su obra como una versión literaria -sublimemente poética, para más inri- de los grandes sistemas filosóficos del romanticismo alemán. Casi nada. Y sin anestesia.

El desprevenido e incauto lector puede aprehender -además de a intercalar la hache- la atmósfera estos grandes monumentos del pensamiento abstracto que son los sistemas filosóficos idealistas alemanes.

Y a fe que son abstractos, si no los queremos calificar como lo que, directamente, me han parecido: enloquecidas elucubraciones en el vacío, simbólicas parábolas pretenciosas y ridículas, diríase que infantiles, si no fuera por su rebuscamiento e innecesaria complejidad, a miles de kilómetros del más elemental buen sentido.

Aquí todo es tan sublime y grandioso que no puede más que terminar por resultar extremadamente cursi y bastante simplón. Romántico al cabo.

novalis-e1324476994737-514x500

Afortunadamente el Enrique de Ofterdingen es una obra inconclusa -agradecemos entonces sobremanera que nos deje de dar la tabarra el autor con la esencia de la conciencia moral o otras martingalas- debido a la prematura muerte de Novalis.

(No me alegro, claro, de que muriera tan joven, tan solo de que la novela acabe tan abruptamente. Además, me da la impresión de que, aunque lo tenía todo planeado, no sabría muy bien por donde seguir y, lo que es peor, cómo acabar. Había entrado en un bucle)

Apenas he podido rescatar nada -nada que me interesara- de su lectura. Alguna idea sobre lo que debe ser la poesía:

La poesía -continuó Klingsohr- quiere ante todo que se la practique como un arte riguroso. Como mero goce deja de ser poesía. Un poeta no debe ser alguien que anda ocioso todo el día de un lado para otro a la caza de imágenes y sentimientos. Hacer esto sería equivocar totalmente el camino.

Sobre la soledad:

Es posible que el largo tiempo que he tenido que vivir en medio del tumulto y la agitación, así como las mil peripecias por las que he tenido que pasar, hayan aumentado en mí el sentido de la soledad…

Y sobre cierta utilidad -con un punto, incluso, de esperanza- del fracaso:

…aunque uno se marche sin haber encontrado lo que buscaba, sin embargo, ha hecho dentro de sí mismo mil extraños descubrimientos, que darán a su vida una nueva luz…

No sé…

Las preguntas

questionmark

Desconfía de las preguntas
fáciles de responder,
tanto como desconfías
de las respuestas largas.

Aunque, en el fondo,
las preguntas no buscan
ni esperan respuestas.
Las preguntas no preguntan,
son simples desahogos.
Porque cualquier pregunta
lleva implícita,
inevitablemente, la respuesta.

Las preguntas que no tienen respuesta
son en realidad respuestas,
no son más que respuestas
disfrazadas de preguntas,
no preguntas.

Por eso, las mejores respuestas,
-cuando no basta con el silencio
ni es suficiente la mirada-
suelen ser otras preguntas.

Los jardines interiores

cancela

¿Los cerramos con llave? ¿Los dejamos abiertos para que, luego, no entre nadie?

Son tan extraños y tan subyugantes -por modestos que sean- esos jardines, esos parques, esos fragmentos de vegetación que hay en las ciudades, dejando asomar sus árboles, sus setos y arbustos en medio de las calles, entre los edificios…

Entonces, de repente, pisamos un camino de tierra y todo vuelve a recuperar una medida -cierta armonía- más humana. Paseamos al margen de la ciudad. Estamos fuera porque estamos dentro. Hay una fuente. Oímos el agua. Es un pequeño e insignificante parque, bastante dejado de la mano de Dios. Pero es suficiente.

Algunos están siempre abiertos, otros los cierran de noche para evitar desmanes. También los hay -son privados- que están permanente cerrados para todos, abiertos solo para unos pocos. Un paraíso habitualmente inhabitado. Las copas de los árboles asoman por encima de las altas tapias. El cielo, sobre ellos, es un poco más azul.

parque

El otro día alguien cerró con un candado la puerta de un parque público. ¿Fue un acto meditado? ¿Quiso reservarlo para él solo? ¿O tal vez quiso que nadie -ni siquiera él mismo- entrara?

No tardó mucho la autoridad en volver a abrirlo.

Pasa un poco lo mismo en nuestra vida con nuestros jardines interiores, con nuestros senderos de tierra bajo los árboles, con nuestros pequeños parques abiertos solo para unos pocos, a menudo abandonados, poco transitados, cuando no, pisoteados y maltratados por quienes entran sin ser bienvenidos, o ignorados por quienes pasan de largo, tan ocupados siempre en pasar siempre de largo, así que, un buen día, decidimos cerrarlos con llave.

Hasta que no nos queda más remedio que volver a abrirlos, fracturado el candado, asaltada la verja, espantados los pájaros que se ocultaban en la copa de los árboles.

¿Cómo son esos parques cuando no hay nadie en ellos? ¿Dónde se fueron los pájaros?

Empieza a abrir

almendro

Qué obstinación.

Los almendros son los primeros. Unas pequeñas cápsulas ateridas empiezan a abrirse. Escapa por sus puntas lo que será una flor. Apenas asoman, demasiado sonrosadas.

Ha pasado un año. Sigue girando la rueda del tiempo.

Qué absurda obstinación.

¿De dónde viene ese impulso? Pase lo que pase, siempre es el mismo.

Qué absurda y feliz obstinación.