Notas

libreta

Un pequeño lápiz, una libreta pequeña o cualquier pequeño trozo de papel que encontremos, son suficientes para anotar algo, lo que tenemos que hacer esa mañana, la lista de la compra o alguna ocurrencia que creemos ingeniosa.

Han sido ya tantas las veces en las que nos hemos fiado de nuestra memoria –y tantas las veces en las que la muy frágil nos ha traicionado, dejándonos como bobos, con la mente en blanco y la boca abierta, intentando acordarnos, o simplemente olvidándolo por completo, alguna cosa importante por hacer o por comprar, o alguna idea, frase o lo que sea, perdida para siempre-, han sido tantas veces que ya, por fin, hemos aprendido que no nos podemos fiar de ella.

Ahora la memoria es, unas veces frágil -yo diría que hasta inexistente-, y otras veces caprichosa, cada vez menos útil, muy precisa para cosas que no vienen a cuento ni necesitamos.

Así que no nos ha quedado más remedio que reconocer lo que dice un viejo proverbio chino -que en realidad no sé si es viejo, si es un proverbio y si es chino- que dice algo así como que es más importante un lápiz pequeño que una memoria grande.

A veces se sorprende la gente cuando me ve tomar notas en una libretita. No sé qué deben pensar. Una persona escribiendo con un lápiz resulta sospechosa, no sé de qué, pero sospechosa de algo. ¿Por qué no utiliza el móvil? Pero me resulta bastante indiferente. Aunque también he de reconocer que es incómodo escribir en cualquier sitio y de cualquier manera.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es que escribo esas notas para un posterior desarrollo y, a menudo, ese posterior desarrollo se posterga tanto que, o bien no llega a existir ese desarrollo, o bien es muy difícil de llevarlo a cabo. Porque cuando las vuelvo a leer, no las reconozco, no sé muy bien qué he escrito, para qué he escrito esa memez o insustancialidad, a santo de qué.

Y cuando creo que merecen la pena, ya con más tiempo -y más comodidad y más espacio-, las desarrollo. Pero normalmente las desarrollo de manera bastante confusa y endeble. Hasta que hago desaparecer el chispazo inicial -la breve iluminación- que encerraban esas notas.

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5 comentarios sobre “Notas

  1. Me gustan mucho las libretas, los cuadernos y los lápices. No creo que eso que dices al final te pase siempre, de hecho te ha quedado un párrafo muy iluminado.

  2. Como ya sabes, el lápiz no sirve de mucho si las servilletas del bar no son de cierta calidad. (¿Sabías que en mi tierra no hay servilletas en los bares? Sólo hay posavasos.)
    Por mucho que odio hacer apuntes en (¿con?) el móvil, es peor lo de grabar “reminders”. No es lindo volver a escuchar las inspiraciones del día anterior – ni las exhalaciones.

    1. Ah, los posavasos. Eso es otro mundo. Mucho más consistente. Aunque no me invitan a escribir, sino a dibujar.
      Hello again, g.

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