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Archive for 30 marzo 2015

Bryonia dioica

El aburrimiento acaba derivando en extraños y secretamente intrépidos comportamientos. Tal vez por eso lo considero algo propio de los espíritus más elevados. Aunque yo acabé tirado por los suelos y haciendo fotos a unas pequeñas florecillas de una planta que surgía de las grietas de un risco. El aburrimiento, en fin…

Luego, en casa, compruebo que la mayoría de las fotos, cuando no están temblorosamente desenfocadas, son una mierda, técnicamente horribles y absolutamente irrelevantes. A veces, para no deprimirle del todo, salvo alguna.

Pero el aburrimiento no termina provocando, sólo, extraños comportamientos, sino que los concatena unos con otros de manera absurda. Miro la foto -con todo mi espíritu (aburrido y) elevado- y me doy cuenta de que no sé cómo se llama la planta en cuestión. Ni siquiera aproximadamente.

El siguiente comportamiento extraño es el de escribir en el buscador de imágenes de google enredadera silvestre, porque era eso lo que me pareció. Y como el aburrimiento camina de la mano del tiempo interminable, empecé a mirar imágenes de enredaderas y de flores -cientos y cientos- hasta hartarme de comprobar que no había ninguna que se le pareciera.

Al cabo de un rato, volví a intentarlo y di, por casualidad, con la imagen de una flor similar. Por fin.

Era -es- una enredadera silvestre, más conocida como enredadera silvestre. Bryonia dioica es su nombre botánico. Ahora me encontraba más tranquilo. Aunque igual de aburrido.

Es bonita y muy poco espectacular. Una planta trepadora que, gracias a unos zarcillos que surgen de las axilas de sus hojas y se desenroscan, se adhiere a otras plantas, árboles o rocas, para alcanzar mayor altura y captar más horas de sol. Como es una planta de constitución débil, ha desarrollado este mecanismo, para elevarse, hasta dos o tres metros, aprovechándose de lo que tiene más a mano. Creo que les suena.

Bryonia dioica 2

Pero leer sus posibles usos médicos -como pasa con los prospectos, incluso de los más inanes medicamentos- da un poco de miedo. Dice la wiki: Su jugo aplicado externamente es rubefaciente y vesicante hasta producir ulceraciones. Por vía gástrica produce vómitos, cólico y diarrea con evacuación de sangre, aun a pequeñas dosis. A dosis mayores, inflama los riñones, produce vértigos y excitación nerviosa hasta producir la paralización del sistema nervioso central y la muerte. Con lo bonitas que son sus florecitas blancas…

Sigue la wiki: La raíz fresca y su jugo, en uso tópico, producen un potente efecto rubefaciente, pudiendo provocar ulceraciones cutáneas y necrosis. Toda la planta es tóxica. Su ingestión (6-8 frutos) causa irritación gastrointestinal, con vómitos, diarreas coleriformes, hemorragias intestinales; nefritis. En dosis altas puede producir la muerte por colapso cardio-respiratorio.

Al ser una cucurbitácea, su raíz es bastante generosa. Uno de los nombres que recibe esta planta debido a la forma -y el tamaño- de su raíz, es el de nabo del diablo.

Porque esto de los nombres es otra historia. Además del más neutro de enredadera silvestre, es conocida como nueza, y, también, por el más gráfico que he utilizado en el párrafo de arriba. Pero no acaba aquí la cosa, solo en la wiki incluyen -iba a transcribirlos todos, pero para qué- hasta ciento setenta (170) distintos. Y seguro que faltan algunos.

(Es una cifra aproximada. No los he contado uno por uno. He contado los que vienen en una línea y el resultado lo he multiplicado por el número de líneas. Mi aburrimiento, y sus comportamientos extraños, no llegan a ese extremo)

Pensé que, con tanta planta, tanta flor y tanta botánica, se me iba a pasar el aburrimiento. Y lo que he hecho -me temo- es, después de hacer leer todo esto, contagiarlo.

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Todo y Nada

TyN

Todo y Nada estaban enamorados. Se sentían tan diferentes como complementarios. Eran felices solo pensando el uno en el otro. Aunque todo, al final, fuera para nada.

Todo no le pedía nada a Nada y, sin embargo, le daba todo. Nada no tenía nada que darle a Todo y, sin embargo, todo se lo daba.

Nada lo quería todo porque nunca había tenido nada, y miraba a Todo con un amor desinteresado del todo. Estar con Todo era como tenerlo todo. Y para Todo, no había nada como Nada.

Vivieron largos años aproximadamente felices, casi del todo, pero menos era nada.

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Higueras

brote_higuera

Si tuviéramos un poco -algo- de paciencia, comprobaríamos, con asombro, la velocidad vertiginosa con la que crecen las hojas y los frutos. Apenas tienen -ahora- el tamaño de un pulgar y cuando nos queramos dar cuenta, llegarán a ser como una mano. Una mano verde y con las líneas de las venas marcadas.

Como no tenemos paciencia, vemos, simplemente, un año más, entre divertidos, asombrados y felices, cómo las higueras vuelven a brotar.

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¡Proteja sus libros!

library

Salvo en las lejanas épocas escolares -y entonces lo hacía por obligación-, nunca he vuelto a forrar un libro. Me limito a leerlos y abandonarlos después en una estantería. Me acompañan -y espero que lo sigan haciendo- con una mezcla de amor y sorpresa. Amor y sorpresa aun al cabo de tanto tiempo.

Pero no me duele abandonarlos.

Siempre he sentido cierto repelús por cualquier tipo de veneración y exaltación, especialmente si esa veneración y exaltación van dirigidas a los libros y a la cultura en general y con mayúsculas.

Forrar los libros tal vez sea uno de los primeros y más básicos síntomas de tal idiocia. Y no acabo de entenderlo. Es como ponerse guantes para acariciar a alguien. (Iba a utilizar otra comparación que también valdría…)

Acaso así, forrándolos, se pretende preservarlos -a los libros- porque son objetos -¡qué digo objetos!- son tesoros cuasi sagrados. Y se elimina, de paso, cualquier embarazosa posibilidad de contagio. No sé.

Más adelante, si la enfermedad prospera, empiezan a crecer, y a hacerse más y más grandes, las bibliotecas propias, libros y más libros acumulados que no volveremos a abrir nunca más, pero a los que nos anclamos de por vida. Ellos resumen, de alguna manera, nuestra existencia, no solo intelectual, sino también vital.

Aunque la mayor parte de ella la hayamos construido, préstamo a préstamo, en las bibliotecas públicas. (Nuestras vidas amorosas son un poco también así). Pero esa es otra historia.

El nivel último y superior es el de considerar al libro como un objeto -¡qué vuelvo a decir, otra vez, objeto!- como un tesoro con un valor en sí mismo, sin que nada tenga que ver para ello su contenido. Estamos ante libros viejos, antiguos, únicos, ejemplares valiosísimos, amarillentos. La enfermedad, entonces, ha degenerado en una rara e incurable bibliofilia.

(Por cierto, si los pedófilos hacen esas cosas con los niños, ¿qué es lo que hacen los bibliófilos con los libros? Mejor no imaginarlo)

exlibris

En una de estas librerías de viejo -me llega un correo con el documento que veis aquí– venden un remedio para evitar los estragos del tiempo en tan delicadas reliquias, ya no cuasi, sino definitivamente sagradas.

Deberías saber -algo que yo ignoraba- que tu biblioteca -sí, el resumen y compendio de tu existencia vital e intelectual- se halla en peligro. De las más de 150.000 especies de lepidópteros, solo un diez por ciento son mariposas de colores que revolotean sobre los verdes prados. El resto son polillas.

Cada polilla -y hay unas 135.000 especies, se dice pronto-  puede poner de una sentada más de 100 huevos, de los que, al cabo de unos días, y de cada uno de ellos, emerge una larva que, antes de convertirse en capullo y después en adulto, vive durante tres meses sin nada más que hacer que alimentarse sin pausa.

Si tiene la suerte de caer en una biblioteca, la larva en cuestión se dará unos buenos atracones de celulosa, de la deliciosa celulosa con la que está fabricado el papel de nuestros libros, estén o no forrados.  Por lo visto, también les encanta -es especialmente suculento- el engrudo utilizado por los encuadernadores en el lomo.

Y lo que es más sorprendente, si puede, la larva en cuestión, mientras roe la celulosa, evita, con cierto escrúpulo, la tinta. Lo que está escrito, vamos.

Así que, como venía diciendo, esta librería de viejo ha decidido comercializar unos ex libris antipolilla. Están hechos en papel de hilo y van impregnados con un repelente elaborado con esencia de cedro. Así, de paso, perfuman la biblioteca con su delicado y oriental aroma.

Este repelente también resulta eficaz para ahuyentar a otros enemigos de los libros, como son los pitnus – el Ptinus fur y el Ptinus mollis, sin olvidarnos del Anobium molle– una horrible variedad de insecto o mínima cucaracha que también se siente atraído por los libros, así como para los anobium, antrenos, blátidos, carcomas…

No sé si funcionará este repelente con aroma de cedro con los demás enemigos de los libros: editores, críticos, profesores, poetas de provincia, profesionales de la literatura y escritores de renombre.

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Proyectos literarios

stack-of-books

Escribir un libro de poemas cuyo tema central sean las fábricas abandonadas.

Escribir dos extensos ensayos. Uno que se titule “El Pliegue” y otro “Lo Rígido”. Una labor para varios años.

Escribir un libro sobre el escabeche. Orígenes, usos, tipos…

Escribir -volver a escribir, palabra por palabra- una novela del siglo XIX. Cualquiera.

Escribir la autobiografía de otro.

Escribir prospectos de medicamentos inexistentes.

Escribir un texto interminable. No tener prisa por acabarlo.

Escribir en el suelo. Borrar luego las palabras, con el pie, en un acto de justicia poética.

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Pájaros bajo la lluvia

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Los pájaros en la tormenta, bajo la lluvia intensa, no se lamentan por haberse dejado olvidado el paraguas en casa. Hacía una buena mañana cuando salieron.

Los pájaros bajo la lluvia parecen peces en la corriente. Avanzan intentando atravesar la tormenta, aprovechando, cuando es posible, las cambiantes ráfagas de viento.

Las gotas de lluvia les golpean con fuerza, mientras mueven -con mayor fuerza aún- las alas. Lo que, en principio, pudiera parecer un obstáculo, esa tromba de agua, puede ser utilizado -variando un tanto los movimientos, reduciendo la angulación de las alas y encogiendo la cola- para mantener una posición más estable en el aire.

Los pájaros llevan siglos volando bajo la lluvia, en mitad de la tormenta. Saben que tan pronto como cese, volverán a sus refugios en los árboles. En cuanto salga el sol, se sacudirán el plumaje y se escarbarán en él con el pico, como si tal cosa.

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alzado-edificio

Los vecinos del piso de arriba tiran bolas de acero al suelo y las hacen rodar por los pasillos.
Los vecinos del piso de arriba bajan las persianas con saña.
Los vecinos del piso de arriba se pasean, de noche, con zuecos.
Los vecinos del piso de arriba ponen muy alta una música estruendosa. A veces hacen fiestas e invitan a gente que tira las colillas por la ventana.
Los vecinos del piso de arriba se duchan durante horas.
Los vecinos del piso de arriba ven la televisión a un volumen altísimo. Unos programas y unas películas horribles.
Los vecinos del piso de arriba fríen sardinas con la ventana de la cocina abierta.
Los vecinos del piso de arriba dan unos portazos al salir que hacen temblar el edificio.
Los vecinos del piso de arriba tienen una aspiradora muy ruidosa que golpean contra los zócalos y las patas de las mesas y las sillas.
Los vecinos del piso de arriba tiran de la cadena justo cuando empiezas a conciliar el sueño.
Los vecinos del piso de arriba tienen unas discusiones tremendas por unas cuestiones bastante banales.
Los vecinos del piso de arriba taladran las paredes los fines de semana.
Los vecinos del piso de arriba también tienen vecinos en el piso de arriba.

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