Puertas (2)

cierren_la_puerta

Salir por la puerta de atrás siempre me ha parecido una buena opción. No debe haber nada más horroroso que salir por la puerta grande, qué agobio y qué vergüenza. Menos mal que siempre nos quedará la puerta de atrás.

Bien pensado, es mucho mejor incluso para entrar.

Tampoco es necesario abrir siempre la puerta. Uno, cuando guiña un ojo mientras que con el otro observa por la mirilla para ver quién demonios hay en el rellano, se siente un poco como un astrofísico con su telescopio explorando el espacio exterior.

Recordamos también con cierta nostalgia los tiempos en que éramos capaces de dar un portazo e irnos. No sabíamos muy bien adónde, pero nos íbamos dejando temblando los goznes. Luego, cuando volvíamos, introducíamos la llave en la cerradura con extremo cuidado para no hacer ruido.

Cuando alguna vez entramos en uno de esos edificios con puertas giratorias, seguimos teniendo la sensación de que, al entrar, nos va a terminar por arrollar la puerta separatoria que nos persigue y damos pasitos rápidos, pero no demasiado rápidos, porque si no, nos daríamos de bruces con la puerta separatoria delantera que avanza a una rara velocidad, no sabemos si demasiado deprisa o demasiado despacio. Entramos entonces al hall con un ímpetu algo ridículo, como despedidos.

Al salir, tenemos que volver a ensayar esos ridículos pasos de geisha, antes de que nos escupa esa diabólica puerta giratoria. Porque las puertas giratorias siempre te terminan por echar.

Por no hablar de las automáticas. Se abren solas, pero siempre, o bien antes de tiempo, o bien demasiado tarde. Entramos decididos, y vemos que sigue cerrada, nos paramos y entonces es cuando se abre. Es muy complicado acompasar los tiempos y las distancias.

Incluso se abren cuando pasamos por la calle de largo sin ninguna intención de entrar en esa farmacia.

Lo que sí sabemos es que, definitivamente, las puertas del infierno están siempre abiertas. Sin embargo, las del cielo están cerradas con llave. Siempre he pensado que las tienen así, no para que no entren, sino para que no escapen.

Así que ya saben: cierren la puerta después de irse. No antes.

Anuncios

2 comentarios sobre “Puertas (2)

    1. Sí, resultan fundamentales. Siempre, claro, que no estén atrancadas. Algo que sucede demasiado a menudo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s