Los fantasmas del pasado

silla

A los fantasmas del pasado les gusta sentarse en sillas que han perdido el asiento y el respaldo. Se pasan así las horas muertas. Miran a lo lejos. Hacen poco más. Cuando se acerca alguien, desaparecen. Oímos entonces un crujido, una ráfaga de aire moviendo la rama de un árbol. Presentimos que hay alguien, pero no hay nadie. Ya se ha ido. Solo vemos la silla.

Más a menudo de lo que pensamos, los fantasmas del pasado nos observan. Se pasan así las horas muertas. Nos miran con el mismo interés que miran las ramas de un árbol que mueve el aire. Nunca se asombran de nuestros comportamientos. Más que mirarnos, nos acompañan.

A menudo les echamos de menos. No nos terminamos de acostumbrar a su ausencia. Esperamos verles aparecer de nuevo al fondo de un pasillo, o entre la gente, tranquilamente por la acera. No eran imaginaciones, era cierto que estaban. Pero les encanta desaparecer.

Cada vez que me encuentro con una silla que ha perdido el asiento y el respaldo, miro en dirección contraria y escucho un crujido y veo moverse la rama de un árbol, como si alguien acabara de irse.

Anuncios

2 comentarios sobre “Los fantasmas del pasado

  1. Los fantasmas del pasado, hacen lo mismo qie los fantasmas del presente y los fantasmas del futuro….esto es: los fantasmas no pertenecen a ningún momemento temporal..esisten sin pensar en el tiempo….pero sí, se sientan a esperar…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s