Hacer la cama

make bed

Cada vez que sacudo las sábanas, cuando estoy haciendo la cama, me vienen a la cabeza, superpuestas unas con otras, interminables y repetidas, las otras mañanas anteriores en las que sacudía las sábanas cuando hacía la cama.

Sacudo las sábanas y pienso que no hago otra cosa que sacudir las sábanas, que el resto de cosas que hago durante el día tienen menos importancia, apenas tienen relevancia, de hecho, se desvanecen en el tiempo y dejan enseguida de existir. Sin embargo, el hecho de sacudir las sábanas y de hacer la cama permanece inalterable, repetido con exactitud, en el tiempo.

Pienso en ese momento, no sé muy bien porqué, que es el momento más importante del día o, al menos, el momento que marca con nitidez la diferencia entre uno y otro. Aunque, luego, todos sean bastante iguales. Por lo menos sé que éste empieza.

Pero el hecho es que lo que queda entre hacer la cama -entre echar toda la ropa de la cama hacia atrás, sacudir las sábanas y después colocarlas de nuevo, remeterlas bajo el colchón y alisarlas- de una mañana y de otra, entre la de ayer y la de hoy, por ejemplo, lo que hay, lo que sucede entre ellas, carece de importancia.

Todo lo que viene después será más o menos importante, más o menos decisivo, tendremos nuevos problemas, o seguirán sin resolverse, o serán resueltos para dar paso a otros nuevos, o vendrán nuevas e inesperadas alegrías, o vendrá lo de siempre, la rutina con la escasa pero segura fuerza de la pura inercia, todo eso, aproximadamente vendrá, pero, al cabo, serán todas ellas cosas irrelevantes comparadas con el hecho definitivo y meridiano de hacer la cama.

Es como si lo que diera coherencia a nuestros hechos, a todo lo que desarrollamos -o intentamos desarrollar- durante el día, a todo lo que nos pasa, ya sea decisivo o nimio, sea el hecho de hacer la cama. Lo más importante, lo único, diría.

Esto es, más o menos, y sin saber muy bien porqué, ni si tiene siquiera algo de sentido, lo que me viene a la cabeza cuando hago, por la mañana temprano, la cama. Sacudir las sábanas, remeterlas, alisarlas, etcétera, es lo más importante. Una vez hecha, me creo que todo está ya hecho.

Luego, el día se encarga de deshacerlo todo, minuciosamente hasta mañana.

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2 comentarios sobre “Hacer la cama

    1. Sí. Ellos se lo pierden. El hecho de sacudir las sábanas relaja mucho. Aunque, para qué nos vamos a engañar, no deja de ser un incordio.

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