Los instrumentos sumergidos

Un piano, un arpa y cuatro contrabajos debajo del agua suenan de manera distinta, semiahogados y necesariamente más lentos. El sonido se expande en círculos concéntricos como si la música latiera. Vuelve a ser líquida.

Tan insólito y subacuático sexteto -el piano, el arpa y los cuatro contrabajos debajo del agua- espera que se unan a ellos -que se sumerjan también- el resto de instrumentos de la orquesta.

Faltan las flautas y los clarinetes, de los que saldrán ascendentes burbujas de diversos tamaños según las notas. Faltan también los fagots, las trompetas, los trombones y las trompas -que bajo el agua, sonarán más bien como trombas. También esperan que se acerque y se una la tuba, para poder respirar un poco.

Mientras que los violines, las violas y los chelos, harán vibrar y crecer las olas, mansa o airadamente. Los timbales y la caja verán acercarse el mazo y el palillo con una mayor lentitud.

Los peces sentirán cosquillas y las algas se desmelenarán un tanto.

Pero para que ocurra esto, ha tenido, antes, que ocurrir esto otro:

Sin título

Una falsa alarma hizo que el agua inundara el escenario, el backstage y parte del sótano donde se almacenan sus enseres

El otro día, en el palacio de congresos de la capital del territorio, donde actúa su orquesta sinfónica y donde guardan la mayoría de sus instrumentos, el dispositivo de seguridad contraincendios se puso en marcha sin motivo.

Serían las cuatro o las cinco de la madrugada y durante varias horas estuvo cayendo agua, tanto sobre el escenario, como sobre los instrumentos, encharcándolo todo y empapando las nobles y delicadas maderas de los instrumentos. Los más afectados fueron un piano, un arpa y cuatro contrabajos.

Todo esto se podría haber evitado si el -pomposamente llamado- palacio de congresos contara con algún vigilante durante la noche. Pero no hay nadie que vigile porque -dicen- no les ha quedado más remedio que hacer recortes -¿dónde está el dinero?- en el mantenimiento del pomposamente llamado, y, sin embargo, progresivamente abandonado y deteriorado, palacio de congresos.

La orquesta sinfónica del territorio ha tenido que suspender los próximos conciertos.

Estaría bien que volvieran al escenario interpretando la Música Acuática de Händel. En la obra tienen especial protagonismo las trompas.

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