Los interruptores

interruptor

Los interruptores se dan mucha importancia. Debe ser porque uno los busca siempre -o llega a ellos de manera inconsciente, simplemente palpando una pared- y tiene la sensación -no sé si la equivocada certeza- de que no puede vivir sin ellos. Normalmente se sitúan en lugares visibles, mostrándose, como queriendo decir que ahí están y que sin ellos nada funciona, aunque también los hay ocultos, disimulados, diseñados con una falsa discreción.

Los interruptores tienen algo de obsceno. O bien sobresalen un tanto priápicamente o bien requieren un suave y presionante contacto. Su mecanismo -como el mecanismo de todo lo obsceno- es simple, básico, central. Dos contactos, originalmente separados, se unen para que la corriente circule, fluya más bien. Aunque tiene que haber algo, una parte ajena, móvil, que los obligue a mantenerse unidos. Hasta que dejan de estarlo.

Los interruptores se creen que son ellos quienes hacen la luz.

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