En una cama grande

bed

Este verano he estado durmiendo en una cama grande.

Era lo suficientemente grande como para estirar los brazos y las piernas en forma de aspa y no llegar, aún así, a sus extremos. Podía, incluso, dar varias vueltas en la misma dirección sin temor a caerme. Era realmente grande.

Sin embargo, solo conseguía encontrarme tranquilo -y conciliar el sueño- cuando me encogía, de lado y en posición aproximadamente fetal, en el borde de uno de los extremos de la cama. Sobresalían al aire los codos y las rodillas, y el cuerpo se sostenía sobre el borde mismo del colchón, casi en equilibrio, como si dijéramos sobre el filo.

Pero estaba seguro -absolutamente convencido- de que no me iba a caer. Al menos mientras estuviera durmiendo.

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2 comentarios sobre “En una cama grande

    1. Es cierto. Si no tienes ese espacio -aunque no lo utilices-, vives realmente angustiado sobre el filo.
      Ah, el espacio…

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