Un pozo que no existe

puerta

No se me ocurre nada. Nada que contar y nada que escribir. Lo que se dice nada.

No se me ocurre nada y no creo que esto –tampoco– interese al improbable o accidental lector.

Nunca he tenido mucha imaginación. Por eso no me queda más remedio que agarrarme -como un náufrago- a una imagen, a un recorte de periódico, a un libro o a una canción, para poder entonces contar algo. Pero así, por iniciativa propia, no se me ocurre nada. Y especialmente esta tarde de sábado.

Iba a decir que mi imaginación es como un pozo seco. Pero ni siquiera es eso. Ojalá. De un pozo seco aún puedes sacar algo. O asomarte a él. O jugar con el eco.

Mi imaginación no es nada. Anda buscando siempre perchas de las que colgarse o anzuelos a los que engancharse. Ella sola no va a ningún sitio. Y como ahora no hay recortes de periódicos, ni fotos, ni libros, ni canciones, se dedica a lamentarse en un ejercicio muy poco imaginativo, bastante narcisista e inevitablemente aburrido.

Si no te ocurre nada, lo mejor que puedes hacer es no escribir nada.

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4 comentarios sobre “Un pozo que no existe

  1. O escribir sobre la NADA, sobre la ausencia de inspiración e imaginación como acabas de hacer. Es fácil crear si tienes los materiales e ingredientes necesarios, lo difícil es crear sin ellos. Un saludo

    1. De manera que, en lugar que la nada sea algo paralizante, he decidido en este caso convertirla en un recurso más. A lo mejor no es más que eso.
      Gracias por comentar. (Y por leer, claro)

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