Vaso

glass

Se ahogó en un vaso de agua y no encontraron el cadáver.

Sus familiares, las personas que le eran más cercanas y más queridas, estaban desconsoladas. No poder velar su cuerpo lo hacía todo más duro aún.

El único consuelo que les quedaba fue viajar hasta el borde del vaso y, desde la orilla, contemplar la inmensidad del agua, levemente movida por la brisa, en la que pereció sin dejar rastro. Miraban el agua abrazados o cogidos de la mano con lágrimas en los ojos.

Cuando fueron a arrojar un ramo de flores a la superficie, se dieron cuenta de que no cabía en el vaso, de que iba a caer fuera.

Así que colocaron el ramo con cuidado, con la parte de los tallos dentro del vaso, dejando la parte de las flores fuera, convenientemente ahuecada. Echaron una aspirina en el agua y, luego, se fueron.

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