Vaca

Los periódicos vienen últimamente -ya sé que no les queda otro remedio- cargados de noticias que se refieren casi siempre a hechos horribles. Y siempre es el hombre -cuando no un accidente o una meteorología desbocada y adversa- el protagonista de esos hechos espantosos y que provocan, siempre y en definitiva, muertes y más muertes.

A veces, para completar el panorama, se cuela una noticia como ésta, que nos recuerda la crueldad -espantosa y demasiado real- de los animales. Aunque en este caso -y a diferencia de las protagonizadas por el hombre- el motivo es la simple supervivencia.

En los últimos tiempos es de obligado cumplimiento una estricta legislación sanitaria en nuestros campos que obliga a los ganaderos a notificar la muerte, ya sea por enfermedad, ya por accidente, de cualquier cabeza de ganado. En un plazo muy breve debe ser trasladada a un matadero autorizado para su cremación. No deben quedar en el campo cadáveres de animales. Las multas a que se exponen los ganaderos son elevadas.

Por eso, las aves carroñeras, que secularmente se vienen alimentando de estos restos, llevan todo este tiempo desesperadas, y se ven obligadas a ampliar su campo de acción o, en casos extremos, a atacar incluso a animales vivos, los más débiles, generalmente.

Así que se producen, de vez en cuando, casos como este que leí el otro día en el periódico.

vaca

Un ganadero denuncia que buitres y cuervos han devorado una vaca viva
A pesar de ahuyentar a las hambrientas aves carroñeras, ya habían dado muerte a la res

El relato de la breve noticia es tremebundo. Cada uno de sus protagonistas cumple su función, pero el resultado es terrible, agravado por las circunstancias. Y tal vez, también por lo escueto del relato.

El ganadero, al llegar a su finca, se encontró con un escenario de pesadilla en el que pudo ver bien de cerca…

…una bandada de buitres y cuervos que se estaban comiendo viva una vaca recién parida.

Había un desagradable alboroto de alas grandes y negras, de grandes picos curvos escarbando con avidez. Y graznidos que sonaban como chillidos. Corrió entonces el ganadero hacia la vaca malherida moviendo los brazos, intentando ahuyentar a los cuervos y a los buitres. Los primeros huyeron enseguida, pero hubo alguno de los segundos que seguía aferrado al cuerpo tendido a pesar de encontrase tan cerca el hombre. Dice la noticia:

A pesar de ahuyentar a las hambrientas aves carroñeras, ya habían dado muerte a la res y devorado parte del animal.

Mejor es no imaginar a la pobre vaca padeciendo los dolores del parto mientras era tan horriblemente atacada por unas enormes y hambrientas aves carroñeras. (¿Esto también forma parte de la vida?)

El ganadero, furioso, lamentaba la pérdida de la vaca, mientras los buitres, de mala gana, se veían obligados a interrumpir su festín. Deben entenderlo, no es fácil para ellos, en estos tiempos, encontrar comida.

Pero, a pesar de no tener la noticia más de diez líneas, como en los buenos relatos, da en las dos últimas un giro.

Lo milagroso fue que el becerro recién nacido pudo ser rescatado sin daño alguno y está siendo amamantado por otra vaca.

No sé, al leerlo, me ha parecido todo esto una especie de cuento de navidad, algo brutal y bastante terrible, no lo voy a negar, pero cuento de navidad –gracias a esas dos últimas líneas- al fin y al cabo.

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2 comentarios sobre “Vaca

    1. La Navidad, a veces, también es un poco terrorífica. Pero se las apaña siempre, de alguna manera, por muy pequeño o imperceptible que sea, para dar un giro a las cosas.

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