Poetas

poems

Escribía poemas en secreto. Desconocía, por tanto, si eran buenos o malos, si podían, al menos, gustar a alguien. Seguía escribiendo poemas sin saber si merecía la pena hacerlo, hasta que conoció a un poeta, un poeta que publicaba poemas y ganaba premios de poesía. No se hicieron amigos, pero hablaban a menudo de poesía y de otras cosas.

Un buen día decidió dejarle unos poemas para que el poeta que publicaba poemas y que incluso ganaba premios de poesía, los leyera y le diera su opinión. Después de una semana volvieron a encontrarse.

Hablaron durante un largo rato, pero no hablaban, como estaba deseando el que escribía poemas en secreto, de esos poemas que escribía en secreto. Hablaban de todo menos de eso, como si el poeta que publicaba poemas estuviera esquivando el hablar de esos poemas.

Hasta que, aprovechando un hueco en la conservación, quien le dejó esos poemas le preguntó:

– ¿Has leído los poemas? ¿Qué te parecen mis poemas?

El poeta que publicaba poemas empezó a irse por las ramas en busca de paños calientes, hasta que no tuvo más remedio que concluir su titubeante exposición:

-Malos.

El que escribía poemas en secreto y estaba desesperado por conocer alguna opinión acerca de sus poemas, encajó el golpe, aunque le resultó doloroso. Con una sonrisa, entonces, le respondió:

-Bueno, no ibas a tener tú la exclusiva de escribir poemas malos.

Al poeta que publicaba poemas y que incluso ganaba premios de poesía le sorprendió esta aseveración del que únicamente escribía poemas en secreto. Dio un respingo y, de manera precipitada, decidió terminar la conversación mientras movía las aletas de la nariz.

Se despidieron, y el poeta que publicaba poemas y ganaba premios de poesía se marchó indignado. No sabemos si porque el que escribía poemas en secreto se atrevió a calificar de malos sus poemas, publicados y que incluso habían ganado premios, o por haberse dado cuenta de que había perdido la exclusiva.

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2 comentarios sobre “Poetas

  1. Nunca hay que preguntar, por si acaso, además que la respuesta ya está implícita en el silencio aunque en este relato me ha gustado el resultado final.

    1. Es cierto. Es mejor no preguntar. Cuando desaprueban, son unos resentidos que no tienen ni idea. Cuando elogian, no te fías del todo, no te lo crees, sospechas de lo que dicen.

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