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Nos pasamos la vida en internet, afanados -no sé sabe al final muy bien en qué- de un lado para otro, arrastrados por una especie de cinta sin fin que pensamos que nos lleva a diversos y fascinantes lugares que sustituyen a lo que hay fuera. Debe ser que es mejor todo aquello y que fuera nos da el aire y tenemos miedo de coger frío.

Pero no quería hablar de esto.

En todos los sitios -o en la mayoría- nos invitan a dejar -o enviar- un comentario, lo que opinamos acerca de lo que hemos leído -o más bien, casi siempre, echado un simple vistazo. No sabemos ya distinguir si es una invitación amable y sincera o nada más que una fría plantilla que juega a aparentar una mecánica -y falsa- interactividad. Sospechamos que es esto último. Yo, al menos, así lo percibo y paso siempre de largo. Nunca escribo, nunca digo nada. Aunque puede, también, que, al actuar así, me equivoque.

Sería agotador comentarlo todo, escribir -disciplinada y meticulosamente- algo, lo que fuera, pero algo, acerca de lo que hemos visto o leído, de todas y cada una de las páginas, de todas y cada una de las entradas, qué nos ha parecido, si queremos añadir algo o simplemente decir cualquier cosa para mostrar nuestro acuerdo o, por el contrario, nuestro indignado desacuerdo. Dedicar nuestra vida, no ya a navegar por internet, sino a comentar lo que nos parece todo lo que visitamos, sin dejar ninguna casilla en blanco, ninguna invitación sin atender.

Sería, bien mirado, un gesto -desinteresado y descomunal- de cortesía. Una forma de vivir la vida en internet tan absurda como la otra. Aunque también es verdad que no nos quedaría, efectivamente, tiempo para nada más. Pero da igual. Todo es ponerse.

Suponemos, mientras lo hacemos, que fuera sigue soplando un aire frío que nos resulta -¿por qué?- tan molesto. A veces, incluso, llueve.

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6 comentarios sobre “Leave a comment

  1. Pero, ¿a ti no te gusta que comenten en tu blog? El comentario implica que te han leído, que se han molestado en entender lo que dices aunque no siempre te hayan entendido, en que les ha interesado (hasta cierto punto).
    Claro que si estás por todas partes y comentas a todo, no haces otra cosa en todo el día y puede llegar a convertirse en algo mecánico y pesado.
    Existe la opción de pasar silenciosamente por lo que lees, no creo que sea un error, sólo es una manera de estar en internet, tendrás menos comentarios a tu vez porque la gente, somos así, comenta a quién le comenta. Pero da igual, en el fondo, ya que esto no lleva en realidad a nada o a muy poco.
    Y luego siempre hay una comentarista pesada, como es mi caso hoy. Me voy fuera a mojarme un rato.

    1. Gracias por comentar.
      Una de las cosas buenas que tiene todo este enredo de internet, es que no te obliga a nada. Yo soy el primero que no uso de estas casillas, aunque hay casos en que me apetece y hasta debería. Pero es mucho más cómodo no hacerlo.
      De todas maneras habrás comprobado que mi amanerado estilo oscila entre la exageración y la queja.
      Feliz lluvia. (Y gracias, de nuevo, por comentar de nuevo)

      1. Seguramente que sí, pero ¿para qué estropearlo? Está perfecto así. Gracias 🙂

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