Didáctica

Añadir a cualquier hecho, sobre todo si es terrible o, al menos, definitivo, el adjetivo de didáctico, resulta a menudo innecesario, ya que en sí mismos aparecen ante nuestros ojos preñados de enseñanzas que nos conviene no olvidar. Son siempre extremadamente didácticos.

Así que añadir ese mismo adjetivo de didáctico a un hecho tan definitivo como el de una matanza se nos antoja siempre, más que inadecuado, redundante. Todas lo son.

Entrar, por otra parte, en el terreno de las tradiciones nos lleva siempre a situaciones tan delirantes como evidentes. De manera categórica, una pretendida normalidad se impone, avalada, sin posibilidad alguna de discusión, como costumbre de nuestros antepasados. Su salvaguarda resulta, dicen, indispensable.

matanza

Leo en el periódico que se ha organizado una matanza didáctica:

A los mayores quizás haya poco que enseñarles, pero como hoy domingo es el Día de la Familia y se espera que muchos vengan con sus nietos, la Feria de los Mayores ha programado una matanza didáctica.

Como es el Día de la Familia, los mayores -que evidentemente no necesitan que les expliquen en qué consiste una matanza: hay poco que enseñarles al respecto- han decidido, dentro del programa de actos, realizar una.  En este caso, didáctica. Como si hubiera alguna diferencia entre una y otra.

Al hacerlo, y aprovechando la compañía de sus nietos, no están más que “Recuperando nuestras tradiciones”, lema bajo el que realizará dicha actividad didáctica.

Se espera tal afluencia de público que…

…se ha preparado una grada para que pueda seguirse en vivo.

Los pequeños podrán verlo todo -como dice el periódico con humor algo negro, en vivo– desde sus asientos. Aunque como estamos en tiempos de corrección política y de protección de la infancia, han tenido la precaución de no ofrecer ante el público infantil -a pesar de que así se le resta un indudable didactismo al acto- el proceso completo.

(Como comprenderán, al cerdo todo esto le resulta indiferente).

En este caso no se presenciará cómo se da muerte al cerdo ni el sangrado, solo el chamuscado, despiece y la preparación posterior de su carne, todo con explicaciones para que los más jóvenes aprendan cómo se aprovechan las partes del cerdo.

Para evitar posibles -y naturales- rechazos de los más jóvenes y sensibles, se obviará -visualmente, se entiende- la muerte y el sangrado, para mostrar -didácticamente, supongo- el chamuscado y el despiece del animal.

(Probablemente el sacrificio del cerdo en cuestión se produciría, o bien en otro lugar, o bien antes de que llegara el público infantil. Aunque ocultes visualmente tal acto, los alaridos del animal, cuando el cuchillo del matarife secciona la yugular, son difícilmente ocultables).

Una vez despiezado el animal y preparadas las diversas partes para su oreo, secado o salazón, y la carne para los distintos embutidos, así como la sangre para las morcillas…

…habrá una degustación de migas y aguardiente.

Ya…

…han confirmado su presencia alumnos de tres colegios.

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2 comentarios sobre “Didáctica

    1. Sí, sí… pero que me dices entonces de las pobres e inocentes lechugas, arrancadas de cuajo, tan violentamente, en la flor de la vida, de su confortable y húmedo surco…

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