Una cuestión -lingüística- sin importancia

rollo

Vivimos tiempos en los que parece ser una obligación ser feliz, o, al menos, aparentarlo. Tener, como dicen, una mentalidad positiva, es condición indispensable para prosperar en cualesquiera que sean las aspiraciones que uno pueda tener en esta vida. Esta amable dictadura tiene uno de sus más odiosos paladines en eso que se ha dado en llamar, con insufrible nombre, buenrollismo. Como si no hubiera ya bastantes rollos.

Pero no quería hablar de esto, ni ahora, ni aquí.

Es curioso cómo una palabra tan humilde –rollo– pueda llegar a ser tan polisémica y, lo que es más sorprendente, que perdure al cabo de los siglos, incorporada al habla más popular y a las diversas jergas motivadas por efímeras modas. Pero ahí la tenemos, yendo de un lado para otro. Acaso tenga que ver con todo esto, de alguna manera oculta y misteriosa, su etimología.

Dicen que la palabra rollo procede del latín tardío rotulus, que significaba ruedecita. (La rótula sería también, entonces, un engranaje que nos permite doblar la pierna, una especie de rodamiento, una ruedecita, algo que rota). El rollo, de esta manera, viene a ser un cilindro, u otra forma similar y redondeada, que pudiera girar o sobre el que se pudiera enrollar cualquier cosa susceptible de hacerlo.

También un rollo puede ser una piedra, aunque una piedra con unas características peculiares, esto es, un canto rodado (rolling stone) debido a la más que secular acción de las aguas que le han terminado por dar una forma aproximada e imperfectamente redonda. Y que, por tanto, es proclive a rodar, a dar vueltas como un cilindro o como un ruedecita. Una piedra, en fin, del camino, como dice la canción.

Luego, sin ánimo de ser exhaustivo, estarían los sentidos figurados de, o asociados a, o generados por la palabra en cuestión. Da un poco de pereza hacerlo porque todos los hablantes del castellano las conocemos y además sería un rollo -o un rollazo- hacerlo. Es un algo que se repite y sigue y sigue siempre con lo mismo: un rollo. Y por extensión, una persona -o un libro, o una película, o un plan para un fin de semana, o una vida entera- que resulta aburrida, pesada y fastidiosa.

También ese rollo puede ser desplegado para mentir u ocultar la verdad. Por eso contamos tantos rollos. (Antes era rollos patateros o macabeos). Aunque, a pesar de estos usos, ha tenido una derivación más agradable, cuando es utilizada para referirse a una efímera relación amorosa. Especialmente, los rollos -o rolletes- de verano.

Más común, por su abundancia en estos tiempos, es su uso como locución verbal coloquial: ir a mi, tu, su rollo. Todos, en fin, vamos a nuestro rollo. Y nuestro rollo, como etimológicamente pervive en su marcado semantema, es siempre el mismo.

Creo, que sin agotar, ni mucho menos, las posibilidades que ofrece la palabreja, va siendo hora de terminar, sobre todo, teniendo en cuenta que tampoco quería hablar de esto.

Volviendo a lo que comentaba al inicio acerca del buen rollo, me ha llamado la atención una cuestión sin importancia. Frente al buen rollo, que se han encargado en transformar en algo insufrible, se contrapone el mal rollo. Éste sí que no tiene partidarios: realmente no le apetece a nadie tenerlo ni verlo de cerca siquiera. Pero lo curioso, y lo que lingüísticamente los diferencia a uno de otro, es que -y es aquí donde quería llegar, aunque para este viaje no hubieran hecho falta alforjas-, si esta última locución admite -y muy a nuestro pesar- el plural, en la primera es rechazado por cualquier oído como algo anómalo.

Buen rollo, aunque con todas las prevenciones arriba expuestas, puede haberlo, pero *buenos rollos suena impostado. No hay más que intentar construir una frase que contenga la expresión *buenos rollos. No sale.

En cambio, sabemos de sobra que, no sólo, el mal rollo es innegociable, sino que, además, se puede utilizar perfectamente -¡hay tantos!- en plural.

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2 comentarios sobre “Una cuestión -lingüística- sin importancia

  1. Además del valor en sí misma de esta entrada -lo habitual en este blog-, me encantaría poder usarla en clase. Me autorizas?

    1. Ya sabes que ni tienes que pedir permiso. Como si fuera una barra libre…
      Lo que me sorprende es que esto pueda tener alguna utilidad.
      Gracias por seguir leyendo.
      Roll on…

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