Duración

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¿Cuánto dura un blog? ¿Cuál viene siendo su vida media? ¿Cuántos mueren, por puro abandono, a los pocos días de nacer? Pervivir en el tiempo ¿es un mérito o, simplemente, es fruto de la pura inercia, de la falta de algo mejor que hacer? ¿Es un signo de pretenciosidad obstinarse y seguir? ¿No son, en el fondo, un objeto más de usar y tirar? ¿Cuáles son los principales motivos de su muerte? ¿Cansancio? ¿Aburrimiento? ¿Falta de contenidos de interés? ¿Obsolescencia? ¿Absoluta y pertinaz falta de respuesta? ¿Incapacidad de remontar -de alguna manera- el vuelo? ¿Banalidad? ¿Pedantería puesta finalmente de manifiesto? ¿Cursilería sin más? ¿Silencio? ¿Hastío mutuo? ¿Paso inexorable del tiempo? ¿Pérdida de la chispa inicial? ¿Falta absoluta e irrecuperable de la ilusión? ¿Desencanto? ¿Síndrome del espejo? ¿Lectores invisibles que pasan de largo? ¿Falta de sentido? ¿Innecesariedad? ¿Malosentendidos? ¿Enfermedad o, incluso, física desaparición del autor? ¿Simple falta de tiempo? Pueden ser múltiples los motivos de la muerte y desaparición de un blog. Tal vez por eso no suelen durar mucho. Y los que perduran, siempre están a expensas de caer por alguno de estos motivos. Aunque tampoco es necesario tenerlos para finiquitar. Basta con abandonarlo. Es fácil. Todo depende -únicamente- del que lo creó y lo mantiene. O de la aparición inevitable de alguna de estas posibles causas.

También se conocen casos en los que se juntaron todas.

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Comparativa (23)

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como la lluvia cayendo mansamente sobre la ropa tendida puesta a secar
como un faro encendido durante un eclipse de sol
como un azucarero lleno de sal
como una silla eléctrica desenchufada
como un extintor en un museo de arte contemporáneo
como un árbol de navidad después de Navidad
como una llave guardada en un cajón cerrado con esa misma llave
como una radio encendida en una habitación vacía

Parábola doméstica

room

Siempre se negó en redondo.

Pero, finalmente, la familia le medio engañó para que una chica, una vez por semana, fuera a su casa a que le limpiara. Su natural desidia y el creciente desinterés que sentía hacia todo lo práctico y rutinario estaba empezando a convertir su casa en una leonera algo más sucia de lo que fuera deseable.

Bien es cierto que no ensuciaba mucho -o, al menos, no era apreciable a simple vista, dada la escasa luz que envolvía sus semipenumbrosas estancias- pero el polvo, el tamo y la inevitable suciedad, se iban acumulando con los días, como si manaran.

Según este estado de las cosas, la solución de pagar a una chica para que, por lo menos una vez a la semana, viniera a limpiar, la cocina y el cuarto de baño especialmente, no era del todo mala idea. Aunque le aterraba que alguien ajeno -bueno, y aunque no lo fuera- entrara en su casa y le alterara el orden -suyo, natural y aleatorio- de las cosas que había en ella.

El caso es que estaba todo tan dejado y sucio -en especial la cocina y el cuarto de baño- que le daba vergüenza que alguien -aunque fuera alguien ajeno- lo viera. Así que, desterrando de improviso sus antecedentes de dejadez y desidia, decidió limpiar la casa el día antes de que viniera la chica a limpiar.

Que cuando llegara, no lo viera todo tan insoportablemente sucio. Aunque viniera a eso.

Vacaciones

chanclas

Hay que preparar ya las vacaciones, tenerlo todo previsto, que no se olvide nada. Son muchas cosas las que hay que tener en cuenta para poder pasar unos días lo más despreocupadamente posible. Reservar con antelación, prepararlo todo y hacer, de la manera que sea, que coincidan las fechas y que todo, finalmente, encaje. Son demasiadas cosas para poder, si eso es posible, pasar unos días despreocupados. No podemos dejar nada al azar ni tardar más de la cuenta en organizarlo ni olvidar nada.

Y ese es el problema. Nos tenemos que llevar todo -todo lo que necesitamos para pasar unos días lo más despreocupadamente posible- y no olvidar nada.

Pero acaso sería mejor -mucho mejor-, una vez contratados los alojamientos y preparados los desplazamientos, y ajustadas las fechas y dispuesta la ropa y las maletas, que nos olvidáramos de nosotros mismos, que nos dejáramos a nosotros mismos en casa, porque si nos llevamos, ¿cómo vamos a pasar unos días despreocupadamente?

(También -como el que olvida algo sin importancia y piensa que no va a poder pasar sin ello y, sin embargo, luego comprueba que sí, que no le hacía falta para nada- nos podemos dejar la cabeza en casa. Es otra opción menos drástica)

Si

cervantes

I

Cervantes, si en lugar de escritor hubiera sido pintor, en la batalla de Lepanto habría perdido un ojo.

Aunque, también es cierto, que si  El Greco no hubiera padecido una enfermedad en la vista, sería un pintor más de la época, poco estimado por la posteridad.

Por eso, tal vez, Van Gogh decidió cortarse una oreja: para no quedarse manco como Cervantes.

 

II

Si Beethoven no hubiera padecido graves problemas auditivos, no hubiera podido imaginar la música que escribió.

De la misma manera que si Fred Astaire hubiese nacido cojo, habría soñado toda su vida con ser bailarín.

En lugar de serlo.

Una luz que se empeña

atardecer

Avanza el mes de junio y los días continúan alargándose. A pesar de entrar de lleno en los territorios de la noche, una luz difuminada se empeña en mantener un resto de claridad. Las luces que se encienden automáticamente mediante sensores, a pesar de percibir los primeros indicios de falta de luz, no saben muy bien a qué atenerse.

Ese resto de claridad inunda las orillas de la noche como si de una marea de luz -empobrecida, pero suficiente- se tratara. Pero tan pronto como lo está iluminando todo -aunque sea de una luz débil y suave-, sabemos que en breve se retraerá dejando a la noche envuelta en una especie de oscuridad lavada.

Avanza el mes de junio y los días continúan alargándose. Son las diez y media de la noche y por estos territorios más al oeste aún hay claridad.

Es como si amaneciera.