Objetos inesperados

Cada vez compramos más cosas por internet. Estamos empezando a perder el miedo inicial a dar los datos de nuestra tarjeta de crédito y a fiarnos de las tiendas y de los demás servicios en línea. Ahora podemos hasta comprar la fruta. Es más cómodo, dicen. Como si lo que más importara fuera la comodidad y no tener que salir de casa. Pero no quiero dar mi opinión ni entrar al trapo. Además, tampoco quería hablar de esto.

Esta mañana he leído esto en el periódico:

Sin título

Ese miedo inicial a dar nuestros datos y a operar para casi todo a través de internet, puede, entonces, verse sustituido por otro miedo más básico: el de que lo que hemos comprado sea lo mismo que lo que finalmente nos llegue a casa, ya sea un cartero, un repartidor o un dron quien nos lo haga llegar.

Para empezar, el paquete siempre es más pequeño de lo que imaginamos, o tal vez, lo que hemos comprado tenía mejor presencia fotografiado en la web. Pero no hay que quejarse, son los tiempos. Y ah, todo sin salir de casa. Mucho más cómodo.

Pero a lo que iba; a estos compradores de cosas -¿para qué querrían una pistola simulada?- que aparecen en la noticia de arriba, les han estafado enviándoles otras cosas -viejas e inservibles- que nada tenían que ver con lo que habían comprado. La policía lo define como “estafas online”, aunque a mí me han parecido, más bien, pequeños actos de justicia poética.

El hecho es que por fin han detenido a los autores de la estafa. Anunciaban cosas comprables en una página y en cuanto recibían la transferencia, enviaban al cliente, con especial celeridad y diligencia, “cajas con artículos viejos e inservibles”.

De esta manera, alguien “compró la réplica de una pistola por 250 euros pero, en su lugar, recibió un amortiguador viejo”. Otros compraron “una réplica de una pistola antigua, por la que habían pagado 200 euros, y, al recibir el paquete, en su interior se encontraron una muñeca y unas botas viejas”.

No sé si es que simplemente tenían que llenar la caja con algo de peso aproximado -ahora ya sabemos que una pistola antigua, o al menos su réplica, pesa lo mismo que un par de botas viejas y una muñeca-, o tal vez tenía tenían estos objetos inesperados un sentido oculto y altamente metafórico, porque otro estafado compró unos libros por valor de 400 euros “y recibió una picadora de carne vieja y rota”.

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4 comentarios sobre “Objetos inesperados

  1. Lo has pintado un poco negativo. Está claro que habrá casos y casos pero lo cierto es que comprar por internet es como todo, tiene su parte positiva y su parte negativa. Yo, a veces, y en determinados casos, también compro por internet.
    Saludos

    1. Sí, es cierto; tal vez tengo esa natural inclinación a pintarlo -y a verlo- todo de una manera algo negativa. Este blog es una buena muestra. Aunque también es verdad que me contengo bastante para no parecer un nihilista absoluto.
      Yo también, a veces, compro por internet. Todavía estoy esperando mi picadora de carne vieja y rota.

      1. Ironía, no sé… Gente que me conoce me recomienda que no sea tan sarcástico.
        Un saludo y gracias por perder el tiempo leyendo.

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